Archivo de la categoría: Aragón

La política tradicional en España (1869)

Obra de Bienvenido Comín, impresa en Zaragoza, en 1870 (pp. 48-49).

1870 La política tradicional en España

“Si bien se mira el asunto, la forma federativa es la que mejor responde a las tradiciones históricas y legales del pueblo español, como quiera que estas tradiciones emanan de las diferentes leyes con que se han regido las provincias españolas, y esas leyes proceden de los diversos hábitos y costumbres engendrados por los diversos orígenes de aquellas provincias, en otros tiempos, como es sabido, reinos independientes y soberanos. Ahora bien: la descentralización, la autonomía de que vengo hablando, es, a mi juicio, el medio más adecuado de obtener esa federación, hasta donde hoy se hace posible para no romper la unidad nacional y política, providencialmente creada a poder de heroicos esfuerzos y no pequeños sacrificios”.

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Revista “Esfuerzo Común”

Fuente

1972EC 136

1972EC 137

Este número de la revista incluía un Dossier sobre «Los partidos políticos en España: evolución, disolución y renacimiento». La sección Carlismo Hoy reproduce diversos documentos sobre las maniobras gubernamentales, iniciadas a partir del 5 de mayo de 1971 después de los actos de Montejurra, contra la Hermandad Nacional de Antiguos Combatientes de Tercios de Requetés. Sigue leyendo

Bibliografía de SUCCVM (1966-1972)

Publicaciones editadas por la SUCCVM (Sección Universitaria del Círculo Cultural Vázquez de Mella) de Zaragoza.

1- ¿Qué es el Carlismo? (1966).

1966 Que es el Carlismo

Se compone de dos partes: el trabajo “Apuntes para una Historia del Carlismo”, de Enrique Enciso; y de unos “Textos” de Pedro José Zabala, publicados en el diario El Pensamiento Navarro, con la excepción del último, “Socializantes con Historia”, publicado en el diario Pueblo con fecha 18-08-1965. Sigue leyendo

El origen aragonés del exconsejero catalán Antoni Comín (2017)

Heraldo (Aragón)

19/11/2017

Mariano Millán

La familia de Antoni Comín, cesado del Gobierno de Cataluña, procede de Zaragoza e, incluso, algunos de sus antepasados ocuparon importantes cargos públicos en la ciudad.

“Muchas familias catalanas tienen algún antecedente aragonés. Díganlo de dos ejemplos bien conocidos, los de las madres de Josep Fontana o de Joan Manuel Serrat”. Estas palabras, referenciadas del libro ‘Ante Calaluña’ (2014), de Eloy Fernández, se pueden leer en un panel de la exposición ‘Dicen que hay tierras al Este’, en Zaragoza. Sigue leyendo

“El laberinto español. Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil” (1943) (1962)

Obra de Gerald Brenan, publicada originalmente en 1943 y posteriormente en castellano en 1962, todo un “clásico” de la Historia social, cuyo protagonista es el anarquismo rural, al cual comparaba frecuentemente con el carlismo foralista, pues considera que ambos movimientos expresan desde ópticas diferentes el verdadero ser histórico del pueblo español, en oposición a los partidos estatalistas triunfantes en la Guerra Civil española, tanto el PCE como Falange.

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¿Cuál ha sido su contribución a las ideas sociales y políticas? Hay que confesar aquí que, si buscamos la respuesta en los libros, no encontraremos nada muy concreto.Y sin embargo, yo creo que, bajo la insensatez y el frenesí de la política española, hay una actitud firme. Fijémonos, por ejemplo, en dos productos típicos del país: el anarquismo y el carlismo. Como sistemas políticos, no es posible considerar seriamente a ninguno de ellos: uno trata de realizar un sueño del futuro remoto, otro de resucitar un pasado idealizado. Pero, como críticas de la sociedad, ambos canalizan un sentimiento profundamente arraigado entre los españoles. Pudiera describirse este sentimiento como un odio a las farsas políticas, un ansia de una vida social más rica y más profunda, una aceptación de un bajo nivel de vida material y una creencia de que el ideal de la dignidad y de la fraternidad humanas nunca podrá alcanzarse por medios políticos solamente, sino que hay que buscarlo en una reforma moral (obligatoria, claro está) de la sociedad. Esto es lo que pudiera llamarse la actitud española característica. Contrariamente a la doctrina liberal, que separa la Iglesia del Estado y la sociedad del gobierno, apunta a una integración de la vida política con la vida social. Mas esto no es totalitarismo. Lejos de afirmar la supremacía moral del Estado, sustenta el punto de vista cristiano de que todo ser humano, cualquiera que sea su capacidad e inteligencia, es un fin en sí mismo, y de que el Estado existe únicamente para servir esos fines. Y todavía hay más. La larga y amarga experiencia que los españoles tienen del funcionamiento de la burocracia les ha llevado a subrayar la superioridad de la sociedad sobre el gobierno, de la costumbre sobre la ley, del juicio de los vecinos sobre las formas legales de la justicia, y a insistir en la necesidad de una fe o ideología interiores, único medio de que los hombres actúen como deben, en armonía mutua, sin necesidad de forzarles a ello. (p. 22)

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