La oposición fuerista a la Constitución de Cádiz

Artículo de Javier Cubero de Vicente publicado en Esfuerzo Común, número especial, Septiembre de 2021, pp. 24-28.

A partir de la convocatoria de las Cortes de Cádiz en 1810 y hasta el fallecimiento de Fernando VII en 1833, la vida política de las naciones españolas estuvo marcada por un enfrentamiento permanente entre dos bloques claramente diferenciados, partidarios y opositores de la nueva Constitución Política de la Monarquía Española, llamados liberales los primeros y realistas los segundos. La historiografía hegemónica en el tiempo presente, la del nacionalismo español originado por la ideología liberal, ha tratado de definir toda la conflictividad política de esta lejana época como el choque de lo nuevo, el constitucionalismo parlamentario, con lo viejo, el absolutismo monárquico. Sin embargo, una mirada inclusiva que más allá del centro peninsular abarque toda la plurinacionalidad hispánica, con especial atención a las periferias territoriales de lengua vasca y catalana, no tardará en encontrarse con figuras incómodas para el nacionalismo español. Por ejemplo, el Magistrado Borrull o el Teniente General Barón de Eroles, que rechazaron la Constitución de 1812 en nombre de las tradiciones estatales, constitucionales y parlamentarias que conformaban la identidad histórica de sus países, es decir, de los antiguos Reinos, Fueros y Cortes, cuyas raíces se hundían en la Cristiandad medieval, un mundo anterior en el tiempo no solamente a la implantación del régimen absolutista sino también a la propia configuración de la Monarquía española. Sigue leyendo

Carlos de Habsburgo y Borbón

Real Academia de la Historia

(N. de la R.: Este texto está muy condicionado por la militancia carloctavista del padre del autor durante los años 1940)

Carlos (VIII). Viena (Austria), 4.XII.1909 – Barcelona, 24.XII.1953. Infante de Austria, pretendiente carlista a la Corona de España.

Carlos de Habsburgo y Borbón, duque de Madrid, conocido como Carlos (VIII) en el árbol genealógico de la dinastía carlista, nació en Viena el 4 de diciembre de 1909. Hijo de Blanca de Borbón —primogénita del rey Carlos (VII) y de Margarita de Borbón- Parma—, fue su padre el archiduque de Austria, Leopoldo Salvador.

A la derrota de los imperios centrales en la Primera Guerra Mundial, Blanca de Borbón, fallecido su esposo, se refugió con sus hijos en Barcelona. Había mantenido la calidad de española, según informó el letrado Luis Hernando de Larramendi, en su dictamen de 5 de enero de 1922. La emperatriz Zita de Borbón-Parma, por su parte, pasó a residir a Lequeitio, también con la aquiescencia de Alfonso XIII. Sigue leyendo

Antonio de Habsburgo-Lorena y de Borbón

Real Academia de la Historia

Viena (Austria), 20.I.1901 – 1987. Archiduque de Austria y pretendiente a la Corona de España.

Hijo del archiduque Leopoldo Salvador de Habsburgo- Lorena y de Blanca de Castilla de Borbón. Era nieto de Carlos de Borbón, Carlos (VII) en la nomenclatura carlista. Con el resto de su familia, residió en Barcelona hasta la proclamación de la Segunda República.

En Barcelona estudió en el colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Posteriormente, en la Universidad de Deusto y en el Instituto Católico de Artes e Industrias de Madrid (ICAI), donde se licenció en Ingeniería. Antes de proclamarse la Segunda República trabajó, como ingeniero, en unas obras llevadas a cabo en el cauce del río Guadalquivir y en la fábrica Standard de Madrid. Durante su estancia en Sevilla descubrió la aviación, obteniendo el título de piloto en Londres. En el aeropuerto del Prat de Llobregat (Barcelona) fundó una escuela de aviación. Sigue leyendo

Francisco José de Habsburgo-Lorena y de Borbón

Real Academia de la Historia

Viena (Austria), 4.II.1905 – 9.V.1975. Archiduque de Austria y pretendiente a la Corona de España.

Hijo del archiduque Leopoldo Salvador de Habsburgo- Lorena y de Blanca de Castilla de Borbón. Era nieto de Carlos de Borbón, Carlos (VII) en la nomenclatura carlista. Residió, con su familia, en Barcelona hasta que la Segunda República los expulsó de España. De aquí se trasladó a Londres, donde contrajo matrimonio, el 22 de julio de 1937, con Marta Baumer, hija del coronel Andreas Baumer y de Anna de Locatelly. Divorciado de su primera mujer, se casó en 1962 con María Elena, condesa de Basús, de cuyo matrimonio nació Patricia, el 26 de abril de 1963. De Londres se trasladó a Estados Unidos en 1939, donde ejerció como periodista. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se estableció en Viena. En 1961 heredó los derechos dinásticos por renuncia de su hermano, el archiduque Antonio de Habsburgo. (N. de la R.: Curiosamente el autor no dice nada de los conflictos de Don Antonio con su hermano Don Francisco José durante la década de 1950, ya que ambos hermanos se disputaron la sucesión del llamado “Carlos VIII”) Sigue leyendo

Alfredo Brañas, un regionalista filocarlista en la Galicia decimonónica

Artículo de Javier Cubero de Vicente publicado en El Federal, nº 78, Abril/Mayo/Junio de 2021, pp. 11-12.

La génesis del primer regionalismo gallego se encuentra en el núcleo socialcatólico existente en la ciudad de Santiago de Compostela durante la década de 1880. En este movimiento destacó desde el principio el jurista Alfredo Brañas Menéndez, que en 1888 lograría la Cátedra de Economía Política y Hacienda Pública de la Universidad de Santiago. Brañas, por un lado, fue director del diario El Libredón, «periódico incoloro en política, pero sinceramente católico»1, en cuyas páginas se denunciaba «la postración de Galicia» como consecuencia de «la centralización liberal»,2 y por otro, fue también vicepresidente primero del Ateneo Gallego de la Juventud Católica, desde el cual se llegó a proponer la creación de una Academia de la lengua gallega.

Más allá de la figura central de Brañas no debería olvidarse tampoco la presencia de diversos militantes carlistas en el núcleo socialcatólico de Santiago, como fueron los casos de Hermenegildo Calvelo Rabuñal, miembro del consejo de redacción de El Libredón, o Juan Vázquez de Mella Fangul, vicepresidente segundo del Ateneo. No es casualidad que cuando en 1887 Brañas abandoné la dirección de El Libredón, le sustituya precisamente Hermenegildo Calvelo. Es entonces cuando el diario adopta una nueva cabecera, El Pensamiento Galaico, al mismo tiempo que se posiciona explícitamente en la disciplina política del Partido Carlista. Sigue leyendo

Juntas vecinales y algunas partidas de carlistas

Artículo de Alberto Flecha publicado en Diario de León el 06/06/2021.

Del carlismo se ha hablado mucho y se ha investigado poco. Quizás sea por esa querencia áurica que tiene a los tronos nuestra historia que, a lo más a lo más, apenas nos han quedado a todos en la retina más que unas imágenes de boinas rojas bajo palio o el retrato del infausto Fernando VII apegado a su nariz y al absolutismo, querencia esta última de la que no le costó despegarse cuando se echó en brazos de la que poco antes era hidra liberal para apuntalar el trono bajo las posaderas de su recién nacida hija Isabel, dejando de paso a su hermano Don Carlos, que esperaba la corona en virtud de la conocida Ley Sálica, con un palmo de narices, atributo del que este, por inercia genética, tampoco es que anduviera escaso.

Y si poco se sabe sobre el carlismo más allá de sus clásicos feudos en las tierras vascas y catalanas, no digamos en León. Quedémonos en tiempos de la querella dinástica entre los mencionados Carlos y Fernando y asomará por ahí un cabildo de la Sede leonesa especialmente combativo en defensa «del Altar y el Trono», a cuyo frente el conocido obispo aragonés Joaquín Abarca no dudó, recién estrenado el año 1833, en pasar revista, desde la ventana de su despacho, a los amotinados voluntarios realistas que desfilaban poco después de sublevarse en defensa de Don Carlos. Poco duró la algarada y, fracasada la rebelión, el prelado escapaba, quién sabe si a lomos de alguna acémila, en compañía del batallón de voluntarios y algunos clérigos, cruzando los viejos Montes de León camino de Portugal, para formar parte muy destacada del séquito carlista en el exilio. Sigue leyendo

Zumalakarregi vive

Artículo de Jose Mari Esparza Zabalegi publicado en Diario de Noticias (Navarra) el 05/06/2021, y en Deia (Vizcaya), en Diario de Noticias (Gipuzkoa) y en Diario de Noticias (Álava) el 07/06/2021.

Sorprende que se reciban más críticas al escribir sobre nuestro siglo XIX que si se hace sobre las matanzas del 36 o las inmatriculaciones de la Iglesia, por poner ejemplos cercanos. Y es que ese siglo es el nudo gordiano que explica cuanto vino después. Con todo, las respuestas recibidas al artículo Zumalakarregi, Fueros, Independencia me ratifican en que nos encontramos ante un dato histórico de relevancia: en 1834 la independencia vasca apareció como alternativa política, siquiera por descarte de otras opciones. Tampoco era nada nuevo, pues ya había habido propuestas similares en la guerra de la Convención y en la de 1808, y las habría luego en la segunda carlistada.

No entraré a contestar a los foros españolistas que me espetan de “ignorante batasuno e independentista radical”. Tienen bastante razón y agradezco sus ataques porque me indican que voy por el buen camino. Más comedidos veo a cuantos sostienen en sus sesudos libros que nada tuvieron que ver los Fueros en aquella sublevación vasca. Es obvio que Zumalakarregi los asumió desde el primer momento y por eso se dio tanta prisa el pretendiente en ratificarlos nada más aparecer por los Pirineos. Sigue leyendo

Artículos sobre Carlismo en el digital “Cuarto Poder”

29/08/2010: La encrucijada del carlismo

02/09/2010: El hijo de Carlos Hugo asume los derechos al trono de España

08/05/2011: El acoso a la ‘legitimidad proscrita’

04/06/2014: La ‘Operación Salmón’ de los tecnócratas abrió a Juan Carlos las puertas del Trono

22/06/2014: La elección de Juan Carlos como rey abortó una alternativa federal al nacionalismo

25/06/2015: La Comunidad Foral de Navarra recupera su histórica relación con Euskal Herria Sigue leyendo

Zumalakarregi, fueros e independencia

Artículo de José María Esparza Zabalegi publicado en Diario de Noticias (Navarra) y en Naiz el 15/05/2021, en Deia (Vizcaya), Diario de Noticias (Gipuzkoa) y en Diario de Noticias (Álava) el 25/05/2021.

Maquiavelo lo dejó bien sentado: a una conquista militar le sigue una usurpación política y seguidamente una invasión cultural. Coetáneo de la conquista de Navarra, parece que el autor de El Príncipe se inspiró en ella. Así, los españoles llevan cinco siglos adoctrinándonos, apoyados en una abundante intelectualidad cipaya, estabulada, para más inri, en nuestras propias universidades. Toda evidencia histórica que recuerda nuestra singularidad nacional, nuestras luchas pretéritas por la de libertad, ha sido contrarrestada por sesudos historiadores con un relato oficial y falsario, bien ornado, eso sí, con el celofán del academicismo.

El ejemplo de Zumalakarregi y las guerras carlistas es uno más. Frente a la corriente histórica tradicional, hace ya décadas que la historiografía dominante sostiene que Zumalakarregi fue solo un patriota español, que los Fueros nada tuvieron que ver con el levantamiento popular que sacudió Euskal Herria y que solo la defensa del “Trono y del Altar” echó al monte al pobrerío vasco, en contra de los cresos liberales. Sin embargo, reconocen que para la gente los Fueros se resumían en quintas, contribuciones y aduanas, y que además el triunfo del liberalismo llevaba implícito la privatización de los comunales y otras gabelas, como de hecho ocurrió. Pero nuestros abuelos debían ser imbéciles, porque no les importaba ir ocho años a Ultramar, pagar más contribuciones o encarecer los productos básicos. Tampoco que les robaran los comunales. Ellos pasaban de Fueros. Morían y mataban solo por el rey absoluto, la Inquisición y la intransigencia religiosa. Zumalakarregi, dicen ahora, nunca enarboló la bandera foral. Sigue leyendo