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Historia del Carlismo (1944)

Obra de Román Oyarzun Oyarzun, la primera historia general del Carlismo, cuya primera edición fue publicada en 1939. El libro digitalizado es la segunda edición, que incorpora una «Autocrítica y crítica a los críticos», donde el autor, antiguo militante del Partido Jaimista, manifiesta que «A los integristas y afines, mi obra no les agrada. Es un motivo de orgullo para mí. Quien dice la verdad es lógico que se sienta orgulloso».

1944 Román Oyarzun – Historia del Carlismo (2 edición)

Cita de Víctor Pradera sobre Ignacio Baleztena

Mina Apat, María Cruz (1985). «Elecciones y partidos en Navarra (1891-1923)». La España de la Restauración: política, economía, legislación y cultura: I Coloquio de Segovia sobre Historia Contemporánea de España:  p. 123.

«Lo que sé es, en fin, que el señor Baleztena con los amigos de su famoso comité proautonomía han sido los verdaderos explosivos de nuestro antiguo partido (…) Todos los tocados de nacionalismo, lo mismo en Navarra que en Cataluña, se han puesto frente a mí. No ha sido ésta una crisis jaimista, sino más honda y fundamental».

Citas de Melchor Ferrer sobre Víctor Pradera

El historiador carlista Melchor Ferrer Dalmau, en su Historia del Tradicionalismo Español, cit. en López Antón, José Javier (1999), Escritores carlistas en la cultura vasca, 125, 305.

Pradera estaba en rebeldía contra un principio fundamental del carlismo (…) Digamos que fue su amor a España lo que le empujó fuera de la ortodoxia carlista. Será un atenuante. Pero su amor a España no era mayor que el que tenía en su tiempo Carlos VII, y sin embargo éste, que tenía más talento que Pradera, no hubiera sostenido tales cosas. Así no es de extrañar que a la primera ocasión, la cuestión de Mella, Pradera rompiera con un partido cuya doctrina combatía, pretextando defenderla.

(…) una deformación ideológica que después hemos vista señalada en El Estado Nuevo, un tradicionalismo que no va más allá de los Reyes Católicos, lo que no es tradicionalismo, como lo ha entendido la Comunión (…) Así se explicarán los tumbos que dará fuera del carlismo desde 1919 y sus opiniones desde su reingreso en la Comunión hasta su muerte.

La evolución de Elías de Tejada: del pan-catalanismo (1948) al anti-catalanismo (1978)

Fuente: artículo ¿Vías paralelas? Anticatalanismo valenciano y antivasquismo navarro durante la Transición, Xabier Zabaltza (2016).

En 1948, el polígrafo carlista Francisco Elías de Tejada, con toda naturalidad, había incluido Navarra en Euskal Herria y Valencia en Cataluña (Elías de Tejada 1948, 4, 97–140, 191–192 y 198–199). Sin embargo, en una conferencia dada un mes antes de la muerte de Franco en el Círculo Cultural Aparisi y Guijarro de Valencia, asustado por los aparentes avances del pancatalanismo, comparaba a Fuster con Felipe V, quien había abolido los fueros valencianos, y alertaba de que «el colonialismo de Madrid va a ser suplantado por el colonialismo de Barcelona» (Elías de Tejada 1978, 26).

Elías de Tejada, Francisco: 1948. Las Españas. Formación histórica. Tradiciones regionales. Madrid: Ambos Mundos. 1978. El concepto del Reino de Valencia en don Jaime I el Conquistador. Valencia: Círculo Cultural Aparisi y Guijarro.

De Sevilla la roja a Sevilla la de las boinas rojas. Carlismo y mundo obrero, 1931-1934 (2019)

El Obrero

20/10/2019

Antonio Manuel Moral Roncal

Al poco tiempo de proclamarse la Segunda República, se produjo una de las “resurrecciones” políticas más singulares de la Historia de España: el carlismo -que parecía un movimiento del siglo XIX condenado a su extinción en las primeras décadas del siglo XX- conoció una etapa de crecimiento totalmente insospechado para sus vecinos del abanico político. Así, a los pocos meses de régimen republicano, los carlistas comenzaron a unirse con monárquicos tradicionalistas e integristas separados desde hacía tiempo, convergiendo en círculos, organizaciones y agrupaciones de todo tipo. Además de sus tradicionales bastiones del norte peninsular -provincias vascas, Navarra, Santander, Cataluña- y en el este -Maestrazgo aragonés y valenciano- comenzaron a tener fuerza otros, como Andalucía Occidental, en torno a Sevilla y a la figura de Manuel Fal Conde. A la hora de explicar también su renacimiento político, debe tenerse en cuenta, igualmente, el marco de partidos propio de sus geografías: la mayor parte de las derechas sufrieron un colapso en los primeros meses de 1931, Acción Nacional estaba comenzando a surgir –sobre todo en Madrid-, y los partidarios de Alfonso XIII se encontraban desmoralizados en provincias. Sigue leyendo