Archivo del Autor: ateneuacebal

El carlismo en el origen del catalanismo (2018)

Javier Barraycoa

Un marco de discusión (I)

Con demasiada -y preocupante- frecuencia los medios de comunicación han pretendido crear una relación sin solución de discontinuidad entre el tradicionalismo político español, léase el carlismo, y los nacionalismos regionales. El auge del nacionalismo catalán ha provocado el renacimiento de estas viejas tesis -normalmente urdidas desde el liberalismo político centralista- para desprestigiar al carlismo y a los movimientos nacionalista de paso, o viceversa. El fundamento de esta argumentación apenas tiene armazón pues se fundamenta en una coincidencia, no siempre real, entre los lugares de raigambre carlista y la concentración de voto nacionalista actual, que tampoco tiene la coincidencia perfecta que aparenta[1]. Este artículo es una síntesis de un marco previo de discusión para acotar lo que a nuestro entender es una tesis errónea. Establecido el marco, se perfilará una línea de investigación para entender que el catalanismo no es la continuidad del carlismo, sino más bien lo contrario. Se avisa al lector de que estas reflexiones que ahora esbozamos, son la previa de una monografía en la que se está trabajando para dejar zanjada la cuestión, al menos en el ámbito catalán. Sigue leyendo

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Cataluña carlista (I) y (II) (2018)

XL Semanal

03/06/2018

Juan Manuel de Prada

No hay en España plumífero o historiador a la violeta, gacetillero con ínfulas y, en fin, analfabeto con balcones a la calle que, al referirse a la crisis catalana, no repita como un  lorito que el independentismo es hijo del carlismo. Se trata de una mamarrachada colosal que, misteriosamente, ha calado entre las masas cretinizadas. Sigue leyendo

La Junta Regional de Navarra sobre el Regionalismo (1933)

Folleto Comunión Católica Monárquica. Exposición de las Bases Fundamentales de su Programa, Pamplona, 1933.

El centralismo liberal, germen del caciquismo, al ahogar las libertades municipales y regionales produjo las oligarquías gobernantes, que en nuestro régimen no tendrían cabida.

A nuestro juicio, el Estado no puede conceder como una merced o dispensa una descentralización a las regiones. Sólo puede reconocer un derecho que dimana de la condición jurídica que la personalidad regional tiene a regirse por sí misma. Sigue leyendo

“Pedro Morrinhas” sobre el caciquismo (1912)

Artículo publicado en la revista Vade Mecum del Jaimista.

Quienes se llamen demócratas no pueden racionalmente hacer de la tutela centralista, del predominio de los supremos órganos de la autoridad, una condición indispensable para el mantenimiento de la unidad de la patria. Eso implica la renuncia a todas las exaltaciones de los méritos y eficacias de la libertad. El centralismo, que supone la uniformidad, evoca inevitablemente la idea una voluntad cesárea y despótica que impone a los pueblos moldes legales nocivos e inconvenientes, porque una vestidura uniforme no puede acomodarse bien a lo que esencialmente esta regido por el principio de la diversidad. ¿Qué importa que esa voluntad sea la de un tirano o la de una oligarquia que, a nombre del Estado, imponga hasta el último confín de la patria su autocrático señorío?… Sigue leyendo

Esbozo del Programa Tradicionalista (1908)

Folleto de Juan María Roma.

Las leyes pueden ser de tres clases: leyes de derecho natural, que ningún pueblo puede conculcar, como “no matarás”, “amarás a tu padre y a tu madre”, “el hombre es libre”; leyes tradicionales, que son las que un pueblo se ha dado a si mismo durante siglos y siglos, del mismo modo que otro pueblo se ha dado otras diferentes; y leyes accidentales, que son las dadas a tenor del derecho natural y de las tradiciones a cada instante y según los tiempos. Sigue leyendo

Catalunya y els Carlins (1900)

Folleto de Joan Bardina.

La Revolución francesa, cuna del parlamentarismo neo latín, lo es también del centralismo y del individualismo. Así lo reconoce Prat de la Riba, en su discurso de la Asamblea de Manresa y así lo creen todos los pensadores. Porque si reforzar las personas jurídicas y sociales equivale a dar menos importancia al individuo, es evidente que el liberalismo, que deifica al individuo, será antitético con el regionalismo, cuando el objetivo son las personas sociales. De aquí que los partidos liberales españoles hallan sido siempre centralistas; de aquí que lo sean los actuales partidos dinásticos; han de serlo por fuerza, mientras sean liberales y parlamentarios; siendo puras mentiras de engaña tontos todas aquellas promesas de silvelo-liberales. Las ideas nos decían que no podían ser otra cosa; la práctica ha venido a corroborar las ideas. Sigue leyendo

Catalunya Autónoma (1899)

Folleto de Joan Bardina.

Don Carlos, desde hace 30 años, cuando no existía ningún catalanista, cuando todo el mundo era rabiosamente centralista, prometía ya reconocer a Cataluña “Cortes Catalanas, Diputación o Ministerio, uso oficial del catalán, autonomía universitaria y judicial”. Cuando ¡veinticuatro años después! se escribían las Bases de Manresa, los catalanistas copiaban ad pedem litterae el programa carlista. Sigue leyendo