Archivo del Autor: ateneuacebal

Manifiesto de “Carlos VIII” del 29 de junio de 1943

Con el fin de dividir y desorientar a las bases populares del Carlismo, disgustadas por la prolongación por tiempo indefinido de la Regencia de Don Javier de Borbón Parma, en 1943 el régimen franquista promovió y financió la figura del archiduque Carlos Pío de Habsburgo-Lorena y Borbón, hijo de la Infanta Doña Blanca y sobrino de Jaime III, como supuesto sucesor de la dinastía carlista original, extinguida en 1936 con el fallecimiento de Alfonso Carlos I, con el nombre de Carlos VIII. Sería una táctica muy repetida por el franquismo durante las décadas siguientes: “el carlismo paralelo”. Este documento es el primer manifiesto del llamado “Carlos VIII” y fue dado en Viareggio.

1943 Manifiesto de Carlos VIII

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El Carlismo en Ciudad Real, absolutismo y guerrilla

MiCiudadReal

12/11/2018

Entre 1834 y 1838 la provincia de Ciudad Real sufrió la primera guerra Carlista en la cual algunos de los guerrilleros que habían combatido contra la invasión francesa retomaron las armas para apoyar al pretendiente al trono de España Carlos V hermano del rey Fernando VII. Ciudad Real fue objetivo de sus ataques durante toda la guerra.

1834 fue el año de mayor actividad para el guerrillero Carlista Manuel Adame de La Pedrada, «El Locho», un ciudarrealeño que se había distinguido en la Partida de caballería de los húsares de Ciudad Real en la lucha contra los franceses durante la guerra de Independencia y durante el trienio liberal en la defensa del absolutismo Real siendo Teniente Coronel de caballería del ejército. En 1833 había levantado una Partida para defender los derechos del pretendiente Carlista Carlos V, conociéndose sus acciones por la crueldad. Sigue leyendo

Román Oyarzun sobre José Segarra (1939)

Román Oyarzun, Historia del Carlismo, 1939.

Ante la proximidad de Cabrera, Segarra perdió los estribos, y no sólo esto, sino su autoridad sobre su propia escolta, la cual, al percatarse de la traición que se preparaba, se volvió contra él, y tuvo que huir a uña de caballo y guarecerse en las filas liberales para librarse de la muerte. Desde Vich dirigió a los voluntarios carlistas y al Principado catalán una alocución concebida en los mismos términos de fementida honradez y falsa lealtad a los principios con que se expresan siempre los traidores, los que jamás tuvieron principios y los que jamás tuvieron lealtad.

Algunos fragmentos de “D. Mauricio de Sivatte. Una biografía política (1901-1980)” (2001)

Fuente: D. Mauricio de Sivatte. Una biografía política (1901-1980), César Alcalá, Scire, Barcelona, 2001.

La revista Boina Roja, afín a la llamada Regencia de Estella, en su nº 26, hacia 1979, realizaba la siguiente valoración de la figura de Sixto Enrique de Borbón Parma:

“Como el carlismo no cede, y mantiene la defensa de Dios, la Patria, los Fueros y el Rey legítimo, han surgido nuevos zascandiles afectos de “Princepitis”, que intentan torcer de nuevo la línea política del carlismo, y proponen poner al frente de la comunión a un nuevo elemento de la familia Borbón Parma que tanto daño ha hecho. Se trata de Don Sixto, vestido con ribetes nazi-fascistas y aupado por las huestes camisoazuleras de Blas Piñar. Los carlistas, sabemos que no podemos esperar nada bueno por este camino”. (p. 199) Sigue leyendo

En el Museo de Recuerdos Históricos de Pamplona (1955)

Fuente: Museo histórico de Pamplona, Dolores Baleztena, Temas españoles, Madrid, 1955, pp. 4 y 5.

“El abuelo sube muy despacio, y al seguir su paso cansino admiramos por las escaleras retratos de reyes, escudos y grabados. En el descansillo, una preciosa vidriera con el árbol de Guernica, y escrito en la lengua milenaria el lema Jaungoikoa. Soteria. Lege Zara. Erege (Dios. Patria. Fueros. Rey).

Ante este árbol, símbolo de las libertades forales, evocamos a Joshe Mari Iparraguirre, el bardo de la Euskalerria, que luchó como voluntario por la tradición de España, y que, poseído de un sentimiento de internacional fraternidad, pide en su inspirado cantar al árbol santo que extienda sus ramas y dé sus frutos al mundo entero”.

Projecte d’Estatut d’Autonomia de Catalunya, aprovat pel Partit Carlí (1899)

(Publicat l’any 1899 en l’opuscle Catalunya Autònoma. Reproduït a «El Correo Catalán», núms. 18.018, 18.020, 18.022 i 18.024 – 6, 8, 10 i 13 del maig de 1931.)

1.- Principis fonamentals

N’hi ha dos d’indiscutibles. Primer: L’«Estat» espanyol és una «Confederació» indissoluble de tantes «Regions» com Regnes, Principats, Províncies y Senyorius el formaven antigament. Ni les Corts, sense força major, podran encadenar cap part del territori de l’Estat, declarant així impossible el separatisme. Segon: Les Regions son veritables «persones jurídiques», i per lo tant, del tot independentes de son Govern interior. Ni les Corts tenen poder per a conculcar l’autonomia de les Regions, que com a conseqüència de causes naturals, és indestructible. Així, elevant a principi la descentralització del Poder, és impossible el despotisme. Hi ha tres menes d’autonomia: administrativa i econòmica, jurídica i política, i absoluta independència. Al rebutjar aquesta última, en virtut del primer principi, afirmem les altres al més radicalment possible. Sigue leyendo

La falacia vasca de Joseph Conrad (2018)

El Correo

28/09/2018

Óscar B. de Otálora

El genial autor fabuló sobre una relación con los carlistas y una conspiradora guipuzcoana que jamás existió

Los libros sobre el mar, la aventura y la condición humana no serían lo mismo sin Joseph Conrad. No solo la literatura le ha consagrado un puesto en su altar. La cultura del siglo XX sería distinta sin la adaptación queFrancis Ford Coppola realizó de su novela ‘El corazón de las tinieblas’ al rodar ‘Apocalypse Now‘. Conrad elevó a categoría de mito ese viaje interno y externo en el que un hombre se enfrenta a la naturaleza y a sus propios demonios. Según la leyenda que el propio autor quiso forjar, ese viaje hacia la oscuridad tiene una de sus raíces en la juventud del propio escritor, un momento oscuro en el que, según la leyenda alimentada por el autor polaco, intentó suicidarse en 1878 en un confuso incidente por amor.La versión más literaria sitúa en el centro de la trama a una joven vasca implicada en el contrabando de armas para los carlistas, operación en la que el propio Conrad habría tomado parte. Esta es la versión más extendida y son decenas los autores que la dan por buena. Pero todo es una fabulación. Sigue leyendo