Archivo de la etiqueta: Ramón Cabrera

El Tigre del Maestrat: ¿héroe o asesino? (2019)

El Nacional Cat

07/07/2019

Marc Pons

Tortosa, 16 de febrero de 1836. Hace 183 años. La Primera Guerra Carlista(1833-1840) ya había estallado. El capitán general de Catalunya, el isabelino Francisco Espoz y Mina firmaba la orden de fusilamiento de Anna Maria Grinyó, la madre del general carlista Ramon Cabrera, denominado “el Tigre del Maestrat“. Espoz y Mina había actuado por recomendación del también isabelino general Nogueras Pitarque, que sería quien ejecutaría la orden. El fusilamiento de Anna Maria Grinyó, una persona que no tenía ninguna implicación en aquel conflicto, y que fue asesinada por el simple hecho de ser la madre del principal general carlista en Catalunya, pondría al descubierto los intestinos y las entrañas de una guerra que iba más allá de las diferencias ideológicas. El fusilamiento de Anna Maria Grinyó marcaría un antes y un después que explica el perfil y la figura del Tigre del Maestrat. Sigue leyendo

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Batalla de Berga: finaliza la Primera Guerra Carlista (2019)

El Nacional Cat

04/07/2019

Marc Pons

Tal día como hoy del año 1840, hace 179 años, se libraba la batalla de Berga, que decidiría el fin de la Primera Guerra Carlista (1840). En aquella batalla las últimas fuerzas carlistas, comandadas por el general Ramon Cabrera intentaron, infructuosamente, resistir el avance del ejército liberal dirigido por el general Baldomero Espartero. Después del Convenio de Bergara (31 de agosto de 1839), todos los focos de resistencia carlistas de la península se habían acogido al armisticio, exceptuando los de Catalunya. Cuando se produjo la batalla de Berga, las fuerzas de Cabrera eran el último foco de resistencia carlista. Sigue leyendo

El Tigre del Maestrazgo, el brutal general carlista que aplastó a los liberales españoles de Isabel II (2019)

ABC

09/01/2019

R. Alonso

Ramón Cabrera fue uno de los oficiales más importantes dentro del ejército de Carlos María Isidro. Se mantuvo en su puesto incluso después de que el infante partiese al exilio

En 1833 España se rompió en dos. No era la primera vez que ocurría, ni tampoco sería, como ustedes saben, la última. La muerte de Fernando VII vino acompañada de una guerra que sacudió hasta los cimientos el país. Las pretensiones al trono de su hermano el infante Carlos María Isidro provocaron el estallido de la conocida como Primera Guerra Carlista (1833-1840). La contienda estuvo protagonizada por algunos de los oficiales más importantes de la historia reciente española, como Espartero,O’Donnell o Zumalacárregui.

Entre estos nombres, que son pura Historia de España, se encuentra también el del general Ramón Cabrera. Conocido por sus enemigos como el Tigre del Maestrazgo, consiguió derrotar a las tropas partidarias de la regente María Cristina de Borbón en numerosas ocasiones. Mientras que las tropas realistas languidecían en el norte durante 1838, él logró dominar buena parte del este peninsular convirtiéndose en la mayor amenaza para el trono de la futura Isabel II. Incluso permaneció en su puesto después de que el infante abandonase el país rumbo a Francia. Sigue leyendo

La Guerra dels Matiners en Cataluña (2017)

Nueva Tribuna

19/11/2017

Eduardo Montagut

En Cataluña, la Segunda Guerra Carlista, con derivaciones más allá del carlismo, es conocida con el nombre de Guerra dels Matiners (madrugadores, en catalán), y que se desarrolló entre 1846 y 1849. Existieron un conjunto de causas que precipitaron el conflicto. Por un lado, estaría el malestar que causaron determinadas políticas económicas y sociales emprendidas por Narváez: la reforma fiscal de 1845, que potenció los consumos (imposición indirecta), tan gravosos para las clases populares, y la defensa de la propiedad privada frente a la comunal o colectiva, así como la cuestión de las quintas, que privaba a las familias campesinas de manos útiles. Tampoco debe olvidarse la fuerte crisis agraria del momento, algo común a toda España y aún a Europa, y que sería uno de los desencadenantes de la oleada revolucionaria por el continente. Por fin, habría que tener en cuenta que en Cataluña se mantuvieron algunas partidas carlistas al terminar la primera guerra y que se dedicaban más que otra cosa al bandolerismo. Eran los conocidos como trabucaires. Había, pues, un claro malestar en la Cataluña rural. En el plano más estrictamente carlista, deberíamos citar como causa el fracaso del proyecto matrimonial que algunos personajes moderados, como Jaime Balmes y Juan Donoso Cortés, habían emprendido para que la joven Isabel II se casara con el conde de Montemolín, Carlos Luis de Borbón, con el fin de resolver el conflicto o pleito dinástico. Sigue leyendo

«El Carlismo y las autonomías regionales» (1974)

Fragmentos del libro «El Carlismo y las autonomías regionales» (1974), de Evaristo Olcina Jiménez.

«REY Y FUEROS» (pp. 16-19)

Algunos sostienen -no está demostrado- que el primer grito carlista fue el de «rey y fueros». Frase que no se sabe si será cierta, pero, al menos, e ben trovata. Nos explicaremos. Ya hemos dicho al principio que el pueblo vivía marginado de cualquier inquietud o información política al iniciarse la crisis abierta por la invasión napoleónica; los antiguos mitos pervivían en una continuidad multisecular, que podemos remontar sin exageración a la Edad Media, en la que el rey era el supremo árbitro al que en apelación acudía el pueblo para defender sus intereses atropellados por el poder feudal. El monarca era el padre protector, figura que quedó definitivamente mitificada en los siglos XVI y XVII por la literatura de fondo puramente político y hasta por la teología, que sería cuidadosamente mantenida por el absolutismo borbónico y que incluso podremos ver reflejada en documentos muy posteriores -hasta Carlos VII- de los titulares carlistas. Sigue leyendo

“Noticias de Cabrera” (1848)

Artículo publicado en el diario de París “L’Union” nº 323, p. 2, de 5 de noviembre de 1848.

La prensa independiente española, bajo la tiránica dictadura de Narváez, no puede publicar mis protestas. Sin más fuente de información que las procedentes de las notificaciones oficiales de nuestros enemigos o de ciertas cartas de corresponsales que se limitan a informar de lo que se dice, esta prensa no se ve capaz de aclarar lo que pasa en la guerra en Cataluña. La prensa extranjera no podrá negarme su espacio: 1º, para desmentir las informaciones falsas y pueriles de la mayor parte de los caudillos que mandan las tropas isabelinas; 2º, para protestar contra las calumnias que los periódicos asalariados del gobierno de Madrid repiten incesantemente sobre mis voluntarios; y 3º, para exponer delante de mi país y de Europa la verdad sobre las actividades de ambos ejércitos. Sigue leyendo