Archivo de la categoría: 1833 Guerras Carlistas

Durango pudo arrebatar a Bilbao su capitalidad (2019)

Deia

19/04/2019

Iban Gorriti

EL CORRESPONSAL DE GUERRA SATURNINO GIMÉNEZ TEORIZABA SOBRE EL TRASLADO DE LA CORTE A DURANGO CON DON CARLOS

DURANGO pudo ser capital de Bizkaia en detrimento de Bilbao en el siglo XIX. El hecho se habría podido materializar en el caso de que el carlismo hubiera ganado al liberalismo en las Guerras Carlistas. Así lo valoraba el corresponsal de la época en la línea del frente Saturnino Giménez Enrich en su libro Secretos é intimidades del Campo Carlista, publicado en Barcelona. “¿La erigirán en capital de Vizcaya, por castigo a las deslealtades y resistencias de Bilbao?”, cuestionaba a su lectorado en el volumen. Sigue leyendo

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Tomás de Zumalacárregui (2010)

Libro de Fernando Bellver Amaré, publicado por Editorial Síntesis.

Enlace a una reseña del blog Eloquar an sileam

En Historia es fundamental intentar explicar la vida de los hombres del pasado más allá de las teorías históricas y comprender sus hechos. Este libro se acerca a Tomás de Zumalacárregui, un hombre que no sólo vivió en la España de diciembre de 1788 a junio de 1835, sino que la vivió. A medida que su vida avanzó, sus contemporáneos fueron abriéndole paso desde las últimas filas hasta llegar a la primera, y le convirtieron así en el protagonista más destacado de España de octubre de 1833 a junio de 1835.

Y este protagonismo no es otro que el de defender y abanderar a su pueblo a través de la defensa del Rey legítimo, arraigado en su historia y que, a partir de septiembre de 1833, no es otro que Don Carlos.

Los catalans i sos furs (1872)

(Los catalans i sos furs. Llibret dictat per un fill de la terra, Barcelona, 1872, pàg. 3-5, 7, 10, 18, 20.)

Só català, i prenc la ploma per parlar-vos amb la llengua que he mamat dels pits de ma mare, amb aquell llenguatge que en temps antic esparverava els moros quan nos vingueren a prendre la nostra pàtria, amb aquell llenguatge mateix que els nostres avis parlaven quan desbarataven les apinyades tropes de l’imperi de Napoleó I. Vos parlaré, doncs, clar i català, perquè no hage engany en qui vos parla; puix no só dels que ens dominen; dels lleons que sant Vicenç deia que ens xuclarien la sang. Entenc dir-vos les més grans veritats que hajau oït des que faltant lo gran Consell de Cent, i els prohoms, i el veguer i els gremis; des que la bandera de Santa Eulàlia no vos mena a la victòria; des que el crit de via fora! no fa encendre l’ardor de guerra dels nostres pits. (…) Sigue leyendo

La fuerza del carlismo en Peñíscola (2019)

Fuente

La opinión general ha tendido a enmarcar el municipio de Peñíscola como un enclave liberal durante el desarrollo de las Guerras Carlistas, cuestión que como bien sabemos no ha sido del todo cierta. Una verdad a medias, y que la propia documentación no sostiene de modo creíble. La explicación radica en el emplazamiento estratégico del municipio, y por índole, de los intereses que desde el gobierno central poseía su plaza, obviamente nada que ver con la opinión que tenían muchos de los peñiscolanos sobre las ideas y consecuencias de aquel conflicto.
Antonio Caridad Salvador es sin lugar a dudas uno de los mejores conocedores de estas guerras en el territorio valenciano, y ello lo plasma en su estudio “El carlismo en las comarcas valencianas y el sur de Aragón (1833-1840)”, una obra de casi obligada consulta para aquellos que deseen profundizar en el conocimiento de este episodio bélico.

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Hechos y más hechos (2019)

Diario de Noticias (Navarra)

31/01/2019

Mikel Sorauren

(…) Aquí es donde nos toca colocar el aspecto religioso que ha imbuido nuestra sociedad -la navarra-, haciendo que parezca el summum de la reacción. J. Herreros ha puesto en evidencia (Los orígenes del pensamiento español reaccionario 1988) que el reaccionarismo español en tanto que ideología, se ha limitado a alimentarse del conservadurismo católico francés. No es de extrañar en un medio cultural -el español- que no había superado el escolasticismo anquilosado medieval. Sorprende que un movimiento que al parecer ha marcado la España contemporánea, carezca de una réplica política definida. En ningún caso es atributo del absolutismo, sino que es un hecho generalizable al conjunto del pensamiento español de la época. Aparece en personajes aislados, algunos de los cuales terminarán identificándose con el Carlismo, aunque no necesariamente; ahí están los casos de Donoso Cortés y Balmes. Nada de extraño, puesto que el supuesto liberalismo español tardará en perfilar su aspecto, cuando menos hasta la Revolución del 68. Son todas estas razones que permiten rechazar el confusionismo con el que se sigue considerando el Carlismo en el caso vasco. Encontrar en los primeros meses de 1834 un texto que muestre los planteamientos republicano-federalistas en los carlistas vascos no produce mayor sorpresa que lo temprano del hecho. En febrero del 35 será la propia Diputación isabelina de Navarra quien atribuirá a Zumalacarregui esa inclinación y de forma contundente lo harán los carlistas vascos en 1838 directamente al infante Don Carlos. Sigue leyendo