Archivo de la categoría: ***Las Españas

El Tigre del Maestrazgo, el brutal general carlista que aplastó a los liberales españoles de Isabel II (2019)

ABC

09/01/2019

R. Alonso

Ramón Cabrera fue uno de los oficiales más importantes dentro del ejército de Carlos María Isidro. Se mantuvo en su puesto incluso después de que el infante partiese al exilio

En 1833 España se rompió en dos. No era la primera vez que ocurría, ni tampoco sería, como ustedes saben, la última. La muerte de Fernando VII vino acompañada de una guerra que sacudió hasta los cimientos el país. Las pretensiones al trono de su hermano el infante Carlos María Isidro provocaron el estallido de la conocida como Primera Guerra Carlista (1833-1840). La contienda estuvo protagonizada por algunos de los oficiales más importantes de la historia reciente española, como Espartero,O’Donnell o Zumalacárregui.

Entre estos nombres, que son pura Historia de España, se encuentra también el del general Ramón Cabrera. Conocido por sus enemigos como el Tigre del Maestrazgo, consiguió derrotar a las tropas partidarias de la regente María Cristina de Borbón en numerosas ocasiones. Mientras que las tropas realistas languidecían en el norte durante 1838, él logró dominar buena parte del este peninsular convirtiéndose en la mayor amenaza para el trono de la futura Isabel II. Incluso permaneció en su puesto después de que el infante abandonase el país rumbo a Francia. Sigue leyendo

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Pegatinas del Partido Carlista durante la Transición

Pegatinas de Montejurra

Pegatinas de D. Carlos Hugo

Pegatinas del Partido Carlista (PC)

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Los manifiestos de la regencia absolutista de Seo de Urgel (15 de agosto de 1822) – (1995)

Artículo de José Sáinz Ramírez de Saavedra publicado en el Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, Nº. 128, 1995, págs. 239-247.

Los manifiestos de la regencia absolutista de Seo de Urgel (15 de agosto de 1822) – (1995)

Las proclamas de la Regencia, son varias. La primera de ellas está dirigida al Rey. La segunda, a todos los españoles. La tercera es una proclama del Barón de Eroles a los catalanes. Las tres llevan fecha del 15 de agosto.

Resumiendo el pensamiento de Eroles, es bien distinto del de Mataflorida, puesto que seremos los españoles los que establezcamos una ley suprema y el Rey la jurará y entonces la acataremos debidamente sólo después de que la haya jurado. Sigue leyendo

Proclama a los españoles de la Regencia de Urgel (1822)

Emitido el 15 de agosto de 1822, la temática foral aparece en los puntos séptimo y noveno. La agitación realista durante el Trienio Liberal fue especialmente intensa tanto en Cataluña como en Navarra.

Españoles: Desde el 9 de Marzo de 1820, vuestro Rey Fernando VII está cautivo, impedido de hacer el bien de vuestro pueblo y regirlo por las antiguas leyes, Constitución, fueros y costumbres de la Península, dictadas por Cortes sabias, libres e imparciales. Esta novedad es obra de algunos que, anteponiendo sus intereses al honor español, se han prestado a ser instrumento para trastornar el altar, los tronos, el orden y la paz de Europa entera. Para haberos hecho con tal mudanza el escándalo del orbe, no tienen otro derecho que la fuerza adquirida por medios criminales, con la que, no contentos con los daños que hasta ahora os han causado, os van conduciendo en letargos, a fines más espantosos. Las reales órdenes que se os comunican a nombre de Su Majestad, son sin su libertad ni consentimiento; su Real persona vive entre insultos y amarguras desde que, sublevada una parte de su ejército y amenazado de mayores males, se vio forzado a jurar una Constitución hecha durante su anterior cautiverio (contra el voto de la España), que despojaba a ésta de su antiguo sistema, y a los llamados a la sucesión del trono, de unos títulos de que S.M. no podía disponer, ni cabía en sus justos sentimientos sujetar esta preciosa parte de la Europa a la cadena de males que hoy arrastra, y del que al fin ha de ser la triste víctima, como lo fue su vecina Francia, por iguales pasos. Sigue leyendo

Una reflexión de Josep Fontana sobre el campesinado y el carlismo (1975)

Josep Fontana, Transformaciones agrarias y crecimiento económico en la España contemporánea, Ariel, Barcelona, 1975.

«En España la liquidación del Antiguo Régimen se efectuó mediante una alianza entre la burguesía liberal y la aristocracia latifundista, con la propia monarquía como árbitro, sin que hubiese un proceso paralelo de revolución campesina. Lejos de ello, los intereses del campesinado fueron sacrificados, y amplias capas de labriegos españoles (que anteriormente vivían en una relativa prosperidad y vieron ahora afectada su situación por el doble juego de la liquidación del régimen señorial en beneficio de los señores y del aumento de impuestos) se levantaron en armas contra una revolución burguesa y una reforma agraria que se hacían a sus expensas, y se encontraron, lógicamente, del lado de los enemigos de estos cambios: del lado del carlismo. Así se puede explicar lo (…) inexplicable: que la aristocracia latifundista se situase en España del lado de la revolución, y que un amplio sector del campesinado apoyase a la reacción. No podría entenderse correctamente la importancia que el carlismo tuvo en el siglo XIX español, si se ignorase esta raíz de revuelta campesina -no de revolución, puesto que carecía de soluciones para el futuro-, y se quisiese reducirlo al discutible y trivial problema jurídico de la sucesión, o al entusiasmo que pudieran suscitar personalmente tío y sobrina, que allá se andaban uno y otra en cualidades de gobernante. Eran dos concepciones distintas de cómo debía estar organizada la sociedad las que se enfrentaron en unas guerras civiles sangrientas, que fueron más que una simple pelea entre frailes montaraces y conspiradores de logia, como algunas caricaturas, de uno y otro lado, pretenden. Y en esas concepciones contrapuestas de cómo debía organizarse la sociedad, el problema de la tierra ocupaba un lugar central».

Manifiesto de “Carlos VIII” del 29 de junio de 1943

Con el fin de dividir y desorientar a las bases populares del Carlismo, disgustadas por la prolongación por tiempo indefinido de la Regencia de Don Javier de Borbón Parma, en 1943 el régimen franquista promovió y financió la figura del archiduque Carlos Pío de Habsburgo-Lorena y Borbón, hijo de la Infanta Doña Blanca y sobrino de Jaime III, como supuesto sucesor de la dinastía carlista original, extinguida en 1936 con el fallecimiento de Alfonso Carlos I, con el nombre de Carlos VIII. Sería una táctica muy repetida por el franquismo durante las décadas siguientes: “el carlismo paralelo”. Este documento es el primer manifiesto del llamado “Carlos VIII” y fue dado en Viareggio.

1943 Manifiesto de Carlos VIII

Algunos fragmentos de “D. Mauricio de Sivatte. Una biografía política (1901-1980)” (2001)

Fuente: D. Mauricio de Sivatte. Una biografía política (1901-1980), César Alcalá, Scire, Barcelona, 2001.

La revista Boina Roja, afín a la llamada Regencia de Estella, en su nº 26, hacia 1979, realizaba la siguiente valoración de la figura de Sixto Enrique de Borbón Parma:

“Como el carlismo no cede, y mantiene la defensa de Dios, la Patria, los Fueros y el Rey legítimo, han surgido nuevos zascandiles afectos de “Princepitis”, que intentan torcer de nuevo la línea política del carlismo, y proponen poner al frente de la comunión a un nuevo elemento de la familia Borbón Parma que tanto daño ha hecho. Se trata de Don Sixto, vestido con ribetes nazi-fascistas y aupado por las huestes camisoazuleras de Blas Piñar. Los carlistas, sabemos que no podemos esperar nada bueno por este camino”. (p. 199) Sigue leyendo