Archivo de la categoría: Euskal Herria

La Junta Regional de Navarra sobre el Regionalismo (1933)

Folleto Comunión Católica Monárquica. Exposición de las Bases Fundamentales de su Programa, Pamplona, 1933.

El centralismo liberal, germen del caciquismo, al ahogar las libertades municipales y regionales produjo las oligarquías gobernantes, que en nuestro régimen no tendrían cabida.

A nuestro juicio, el Estado no puede conceder como una merced o dispensa una descentralización a las regiones. Sólo puede reconocer un derecho que dimana de la condición jurídica que la personalidad regional tiene a regirse por sí misma. Sigue leyendo

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«El Carlismo y las autonomías regionales» (1974)

Fragmentos del libro «El Carlismo y las autonomías regionales» (1974), de Evaristo Olcina Jiménez.

«REY Y FUEROS» (pp. 16-19)

Algunos sostienen -no está demostrado- que el primer grito carlista fue el de «rey y fueros». Frase que no se sabe si será cierta, pero, al menos, e ben trovata. Nos explicaremos. Ya hemos dicho al principio que el pueblo vivía marginado de cualquier inquietud o información política al iniciarse la crisis abierta por la invasión napoleónica; los antiguos mitos pervivían en una continuidad multisecular, que podemos remontar sin exageración a la Edad Media, en la que el rey era el supremo árbitro al que en apelación acudía el pueblo para defender sus intereses atropellados por el poder feudal. El monarca era el padre protector, figura que quedó definitivamente mitificada en los siglos XVI y XVII por la literatura de fondo puramente político y hasta por la teología, que sería cuidadosamente mantenida por el absolutismo borbónico y que incluso podremos ver reflejada en documentos muy posteriores -hasta Carlos VII- de los titulares carlistas. Sigue leyendo

Prólogo de Josep Benet a «El Carlismo y las autonomías regionales» (1974)

Prólogo al libro «El Carlismo y las autonomías regionales» (1974), de Evaristo Olcina Jiménez.

El escritor y político republicano catalán, Pere Coromines, que en su juventud fue uno de los acusados en el Proceso de Montjuich, en una conferencia dada en el Ateneo de Barcelona en 1927, se lamentaba de que los estudios sobre la historia del carlismo fueran tan poco cultivados. Y hacia observar que los que hasta aquel momento se habían publicado eran, por lo general, de signo parcial, ya que pretendían defender, unos, la idea y actuación liberal, y otros, la carlista. Eran, por así decirlo, escritos de combate. Ante esta situación, Pere Coromines pedía que se renovaran los estudios sobre las guerras carlistas –«cal renovar els estudis carlins», escribía- y que se entrara en una etapa de objetividad.  Sigue leyendo

Reflexiones de Eudo (5)

La existencia de dos bandos irreconciliables viene asolando Vizcaya. De un lado los partidarios de la liberación de las propiedades colectivas, los mal llamados liberales, pretenden en el fondo abolir el fuero que obliga a un permiso especial de las Juntas Generales para la extracción del mineral de hierro en el antiguo Señorío. Ese es el trasfondo real del más rancio liberalismo bilbaíno. La avaricia por asaltar las propiedades comunales inclina la balanza de los mercaderes bilbaínos hacia los postulados centralistas de la Constitución de Cádiz. Son llamados liberales no por ser amantes de la libertad, sino por su ambición en liberalizar las propiedades del común. La más importante liberalización se produjo en Bizkaia sobre las minas de hierro. La extracción del mineral dependía de un permiso de las Juntas Generales. Nadie podía extraer mineral sin su consentimiento. Con la compra de estos bienes y sobre la sangre de los mineros vascos se constituyó el gran imperio financiero primero, del Banco de Comercio y posteriormente de los bancos Bilbao y Vizcaya. Se crearon los monopolios eléctricos y, la oligarquía vascongada, los hombres de Neguri, crearon la mayor red de prensa de todo el Estado difundiendo así sus mentiras,  manipulando la opinión pública de la realidad socio-política del País.  Supongamos que, en el presente, sería algo así como, confiscar al Grupo Mondragón para luego venderlo y, una vez en manos privadas, despedir a todos sus trabajadores e instalar en todas esas empresas a otros empleados sin ningún derecho de propiedad sobre las mismas. Sigue leyendo

Integrismo nocedalista y nacionalismo vasco

Del libro de Javier Corcuera Atienza Orígenes, idelogía y organización del Nacionalismo Vasco 1.876-1.904 recogemos el origen de los nacionalistas vascos: Si es clara la postura fuerista de los carlistas hispanos, mayor parece ser la radicalidad descentralizadora de los integristas, como nos lo prueba no sólo la literalidad de su programa, sino la estrecha y temprana vinculación existente entre integristas y nacionalistas, y el paso de numerosas personalidades del integrismo vizcaino al recién fundado Partido Nacionalista Vasco. En el esquema o bosquejo del programa integrista se proclama “el principio de una descentralización, tan completa como pueda consentirlo la unidad de la Patria”, se reconoce “la división geográfica de España por sus regiones naturales y la personalidad propia de cada una de ellas en lo político, administrativo y jurídico”…(p. 283) Aparte del propio Sabino de Arana “Si yo fuera español sería tradicionalista integrista”, etc.) entre los primeros concejales que presenta el PNV en Bilbao se halla Merladet, que en anteriores elecciones había sido candidato integrista. Provienen también del integrismo Engracio de Aranzadi (Kiskitza) y Angel Zabala (Kondaño), que son posiblemente correligionarios en quienes Sabino tiene mayor confianza política. Igual parece ser el caso de Chalbaud (que sería, tras Sabino, el primer diputado provincial nacionalista elegido por Bilbao) 1.903. (Carta de R. Torrontegui a Luis Arana, 23 de febrero de 1.903, Archivo Luis de Arana y Goiri, 2/A/2). (p. 286 apéndice inferior).