Archivo de la categoría: ***Síntesis histórica

“Els carlins… són el poble” (2009)

larepublica.cat

04/10/2009

Oriol Junqueras

A l’entorn dels segles XII i XIII, les noves formacions estatals, que s’anaven constituint a Europa, prenen com a referent el dret públic romà. I un dels espais polítics on aquest vincle resulta més evident és el nostre. Fins el punt, que la denominació de “Principat” de Catalunya s’inspira en el “Principatus” d’August.

Però, mentre el dret públic romà esdevenia un dels fonaments de la construcció dels estats europeus durant la baixa edat mitjana, el dret privat romà no va merèixer gaires consideracions. Fins que, a tombants dels segles XVIII i XIX, davant la necessitat d’intentar ordenar les noves realitats socials i econòmiques impulsades pel capitalisme, Napoleó s’hi va inspirar a l’hora de redactar els nous codis civil i mercantil. Uns codis napoleònics que, durant el segle XIX, seran adoptats per gairebé tots els estats europeus, incloent els governs “liberals” espanyols. Sigue leyendo

El auzolan comunitario y los requetés navarros

Testimonios recogidos en el libro Requetés. De las trincheras al olvido (Pablo Larraz Andía y Víctor Sierra-Sesúmaga; La Esfera de los Libros, 2010).

“Mi padre era analfabeto, un buen padre y muy trabajador, siempre en el monte, y aunque era carlista y poco hablaba de política, sí contaba de los antiguos auzos, unas casas donde se reunía todo el pueblo para tomar las decisiones. Allí se juntaban los vecinos de cara a elegir el ayuntamiento y el alcalde, a opinar sobre cosas importantes. Allí tenían voto todos: el más pobre y el más miserable tenía el mismo voto que el primero. Si no había arreglo, se hacía votación, y en caso de que no se ganara la votación por mayoría, si empataban, la gente mayor, los viejos, eran los que decidían. Eso era auténtica democracia, y oí mucho a mi padre hablar de eso.

Luego, de los auzos salía el auzolán: trabajos en balde de todos los vecinos en beneficio del pueblo. Se pagaba algún jornal: dos pesetas por día, y si aportabas mula o buey para el trabajo, cuatro pesetas. Entonces había más solidaridad entre la gente. Sigue leyendo

Del Fuero a la República (el surco del carlismo) – (2020)

La U.org

16/01/2010

Jorge Dioni

Hace unas semanas, el diario ABC reveló que la plataforma Netflix había decidido romper relaciones comerciales con su editor, el grupo Vocento, por “motivos ideológicos”. Aunque ninguna de las partes desveló la razón concreta, las informaciones apuntaban a un encarte homófobo de una asociación ultra publicado hace algunos años. ABC se quejó, aduciendo que estaba en juego la libertad de expresión e incluso publicó una enfurruñada nota en la que decía que ver Netflix es peor que ir en coche para el calentamiento global[1]. Nada. La plataforma, con casi 140 millones de usuarios en todo el mundo, no hizo caso a un medio local con medio millón de lectores. Esto es la globalización y ABC es uno de sus perdedores. Sigue leyendo

Bibliografía de temática carlista en “Temas españoles” (1953-1957)

37 · Víctor Pradera · Carlos Guinea Suárez. 1953 [2ª: 1956]

110 · Primera guerra carlista · Santiago Galindo Herrero. 1954

111 · Segunda guerra carlista · Santiago Galindo Herrero. 1954

115 · Generales carlistas · José Sanz y Díaz. 1954

121 · Vázquez de Mella · Luis Aguirre Prado. 1954 Sigue leyendo

Historia del Carlismo (1944)

Obra de Román Oyarzun Oyarzun, la primera historia general del Carlismo, cuya primera edición fue publicada en 1939. El libro digitalizado es la segunda edición, que incorpora una «Autocrítica y crítica a los críticos», donde el autor, antiguo militante del Partido Jaimista, manifiesta que «A los integristas y afines, mi obra no les agrada. Es un motivo de orgullo para mí. Quien dice la verdad es lógico que se sienta orgulloso».

1944 Román Oyarzun – Historia del Carlismo (2 edición)

Muthiko Alaiak: Nuestra Historia. Algo de historia sobre nuestros 50 primeros años (1931-1981)

Fuente

RECIEN estrenada la década de los 30 apenas han llegado hasta la recoleta Iruña los ecos del escándalo del “Martes Negro” de Wall Street, y a la mayoría de sus habitantes les trae sin cuidado la puntualidad de los trenes en la Italia mussoliniana o la crisis de la República de Weimar. La ciudad conserva todavía su fisonomía decimonónica, con sus viejas rúas grerniales, sus cuencanos camino del mercado de Santo Domingo, los artesanos trabajando -a la vez que chafardeando- en la puerta del taller y ese inveterado aíre clerical que tanta guerra le daba a Pío Baroja.

Los vecinos de la Navarrería han visto desaparecer las murallas de Tejería, y los de San Cernin y San Nicolás los baluartes y las vetustas puertas de puente levadizo. La ciudad se expansiona con el Ensanche Nuevo y se traza la Avenida de Carlos III el Noble con aires de gran boulevard, por la certera intuición de los ediles que la ven como futura arteria principal de la Pamplona moderna. Se habla, incluso, de que piensan demoler el Gaiarre para enlazar la Avenida con la Plaza del Castillo. Víctor Eusa, por su parte, muy en la onda. se dedica a atestar la ciudad de edificios cubistas y colonias de chalets racionalistas. Sigue leyendo

Carlismos (2019)

ABC

30/06/2019

Jon Juaristi

Pequeña aportación personal al concepto de tardocarlismo (según el maestro Camacho)

En sus escritos sobre la España del Sexenio, Marx caracterizó a los seguidores de don Carlos como bandoleros. En todas partes, escribió, hay bandoleros, pero sólo en España existe un bandolerismo político: el carlismo.

En realidad, esta ocurrencia del don Carlos comunista no era muy original. Los revolucionarios franceses habían tratado de bandoleros a los vendeanos. Uno de los best-sellers del legitimismo borbónico se titula Une familie de brigands en 1793, novela de 1873, supuestamente autobiográfica, de Marie de Sainte Hermine. En realidad, la escribió un jesuita, Jean Charruau. Probablemente Victor Hugo se inspiró en ella para su Noventa y tres, publicada un año después.

También los orangistas habían colocado el marbete de bandidos a los jacobitas escoceses. Carlistas, vendeanos y jacobitas compartían algunos rasgos. En su mayoría eran campesinos, católicos y pobres. Seguían a reyes sin trono, a curas y a nobles de bajo rango. Portaban escapularios. No eran lo que se dice tolerantes en materia de ideas o creencias, pero lo de definirlos como bandidos parece pura propaganda del enemigo. Sigue leyendo