Archivo de la categoría: 1931 II República y Guerra Civil

De Sevilla la roja a Sevilla la de las boinas rojas. Carlismo y mundo obrero, 1931-1934 (2019)

El Obrero

20/10/2019

Antonio Manuel Moral Roncal

Al poco tiempo de proclamarse la Segunda República, se produjo una de las “resurrecciones” políticas más singulares de la Historia de España: el carlismo -que parecía un movimiento del siglo XIX condenado a su extinción en las primeras décadas del siglo XX- conoció una etapa de crecimiento totalmente insospechado para sus vecinos del abanico político. Así, a los pocos meses de régimen republicano, los carlistas comenzaron a unirse con monárquicos tradicionalistas e integristas separados desde hacía tiempo, convergiendo en círculos, organizaciones y agrupaciones de todo tipo. Además de sus tradicionales bastiones del norte peninsular -provincias vascas, Navarra, Santander, Cataluña- y en el este -Maestrazgo aragonés y valenciano- comenzaron a tener fuerza otros, como Andalucía Occidental, en torno a Sevilla y a la figura de Manuel Fal Conde. A la hora de explicar también su renacimiento político, debe tenerse en cuenta, igualmente, el marco de partidos propio de sus geografías: la mayor parte de las derechas sufrieron un colapso en los primeros meses de 1931, Acción Nacional estaba comenzando a surgir –sobre todo en Madrid-, y los partidarios de Alfonso XIII se encontraban desmoralizados en provincias. Sigue leyendo

La dirección política de la Comunión Tradicionalista desde 1876 (1934)

Tradición (Santander)

01/07/1934

Melchor Ferrer

Al nuevo Secretario General en España, Don Manuel Fal Conde, digno continuador de los Jefes que la Real Confianza ha dado a nuestra Comunión.

Puede decirse que el Tradicionalismo Carlista no tomó carta de naturaleza como partido político hasta la Revolución de 1868. Fueron los hechos que empujaron al Carlismo a que interviniera en la vida política de la legalidad. No porque ésta fuera completamente abandonada con anterioridad a la Septembrina, por el Carlismo, pero éste gustaba más de los procedimientos bélicos, creyendo que para fracasar en las gestiones para reformar el Régimen imperante, bastaban las tentativas de Donoso Cortés, de Aparisi y Guijarro y de Cándido Nocedal, y los tanteos de Gabino Tejado y Francisco Navarro Villoslada; pero sin hacerse ilusiones sobre el resultado de estos generosos pero estériles ensayos.

No regateó, sin embargo, el Carlismo su ayuda a estas tentativas, antes bien, acudió con sus elementos y sus hombres. Los diputados carlistas, que lo eran de ideas pero que actuaban sólo como católicos, no faltaron en las Cortes de los últimos años de Isabel II, y los nombres de Muzquiz, Vinader, Fernández de Velasco, etc., dejan bien establecido que no dudaron un momento servir a España, bajo el caudillaje de los Nocedal y los Aparisi. Sigue leyendo

El Carlismo y la figura de Manuel J. Fal Conde en el Carlismo sevillano (2018)

ArchivosHistoria.com

11/06/2018

Esteban García Marcos

El Carlismo como movimiento socio-político hunde sus raíces en el tradicionalismo, siendo uno de los protagonistas del siglo XIX en España. Las tres Guerras Carlistas son imprescindibles para comprender la historia española durante el siglo XIX. El carlismo tiene su origen en el conflicto dinástico. Al morir Fernando VII sin un hijo varón, el trono de España fue reclamado por su hermano, Carlos María Isidro, quien no reconoció la Pragmática Sanción que le daba el trono a Isabel (futura Isabel II), hija de Fernando VII. El pretendiente al trono Carlos fue apoyado por una facción absolutista mientras que Isabel estuvo respaldada por una mayoría de políticos y aristócratas liberales. Tras varias guerras y treguas conocidas como las Guerras Carlistas, el carlismo llega a principios del S.XX con la intención de transformarse en un partido político de masas. Geográficamente, las áreas con mayor arraigo y actividad carlista fueron Navarra, Cataluña y, en menor medida, Andalucía. Este artículo intenta exponer la realidad política carlista de Andalucía en el siglo XX, un tema eclipsado tanto por el culmen carlista decimonónico como por la tradicional primacía del carlismo navarro. Sigue leyendo

El ojo ‘feminista’ de la carlista Lola (2019)

El Mundo

03/02/2019

Leyre Iglesias

La historia desconocida de la única reportera de guerra española que retrató a enfermeras, repartidoras de periódico y a sus correligionarias ‘margaritas’

Se llamaba Dolores Baleztena. Era aguerrida, feminista de derechas… y la primera chófer navarra. Y llamaba “anticuados” a quienes la criticaban

“En éste como en otros muchos casos, es más agradable conducir que ser conducido. La propia voluntad impera y los cambios están en tus manos”

Una de las aventuras de Dolores Baleztena la llevó, ya avanzada la Guerra Civil, por la Cataluña que acababa de caer en manos de las tropas de Franco. Como era habitual en ella, encima llevaba, además de la fe católica y la militancia carlista, una máquina de clichés de celuloide de 9×6, con un fuelle que se abría y del que salía el objetivo. O “el pajarico”, como lo llamaba Lola. Sigue leyendo

“El catalanismo pactista ayudó a olvidar el odio de la guerra” (2019)

La Vanguardia

06/08/2019

Lluís Amiguet

Entrevista a Manel Gimeno, historiador de la Guerra Civil en el Pallars

Por qué la guerra se detuvo un año hace 80 en el Pallars?

Y en toda Catalunya, porque los franquistas crean una línea del frente sobre el Ebro, el Segre y el Noguera Pallaresa. Del Pallars les interesa la hidroeléctrica para dejar a la industria de Barcelona sin energía y ocupar otra frontera con Francia.

(…)

¿La represión fue igual en todas partes?

En el Pallars Jussà hubo menos represión porque lo controlaban los carlistas. En el Sobirà fue más encarnizada, porque estaba en manos de los falangistas. En total, los franquistas fusilaron a 62 personas.

Cazar carlistas, la diversión del Frente Popular en Tolosa (2017)

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N.Subdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

La Gaceta

03/05/2017

Juan E. Pflüger

La memoria histórica sigue insistiendo: la represión realizada por los nacionales fue organizada para acabar con todos los enemigos políticos mientras que la represión republicana fue improvisada y un fenómeno de ira de grupos descontrolados que actuaban por libre. Una afirmación que cada vez es más claramente falsa. La represión republicana obedeció a una estrategia -la misma que se aplicó en la URSS y en el resto de países soviéticos- planificada y minuciosamente organizada. Su objetivo no era otro que el de acabar en el plazo más breve con todos los representantes de lo que ellos denominaban las fuerzas contrarrevolucionarias.

El asesinato de los carlistas de Tolosa obedece a esta preparación y organización de los crímenes. Es otro de tantos ejemplos de ello. En tan solo unas horas, la mayoría de los miembros del Partido Tradicionalista Español de esa población de Guipúzcoa fueron detenidos y asesinados. En el proceso colaboraron tanto las milicias locales como los responsables políticos del Frente Popular en la capital guipuzcoana, San Sebastián. Sigue leyendo