Archivo de la categoría: 1931 II República y Guerra Civil

El carlisme català durant la Segona República Espanyola (1931-1936). Anàlisi d’una política estructural (2008)

 

El llibre se centra en l’estudi del tradicionalisme català durant la Segona República Espanyola i és emmarcat dins les lluites electorals i les turbulències socials, econòmiques, polítiques i militars dels anys trenta. És una de les poques obres que abasta tot el període republicà i cobreix aquesta gran llacuna dins la historiografia catalana en el seu redreçament nacional.

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El Estatut carlista de 1930: ¿hoy es ayer? (2011)

La Vanguardia

02/01/2011

Xavier Casals

Reivindicaciones clave del catalanismo actual ya fueron formuladas por los carlistas antes de la II República

El origen del ahora reivindicado concierto económico remite a las llamadas Bases de Manresa de 1892

Instaurar un concierto económico, hacer del catalán el único idioma oficial o establecer una confederación de los llamados Países Catalanes son reivindicaciones –o sueños– de sectores amplios del catalanismo. Pero apenas es sabido que quienes las pusieron con más rotundidad sobre papel en 1930 no fueron nacionalistas radicales, sino integrantes de un movimiento exaltador de la unidad de España: los carlistas. Sigue leyendo

Anhelos restauradores. El Estatuto de Valencia. Un aplauso fraternal (1932)

El Cruzado Español (Madrid)

03/06/1932

Hay denominaciones políticas tan gráficas y elocuentes, ya por su representación histórica, ya por su significación doctrinal, que bastan ellas solas para definir una determinada tendencia en las aspiraciones nacionales.

Así, decir alfonsino equivale a defender todas las tiranías y opresiones contenidas virtualmente en la llamada unidad constitucional, centralista, igualitaria, absorbente y disgregadora, que borró despóticamente de la legislación peninsular todas las santas libertades y todas las venerandas instituciones de los pueblos españoles. Sigue leyendo

Orden de Joaquín Baleztena contra los actos de venganza extrajudicial (1936)

El 24 de julio de 1936 fue publicada en El Pensamiento Navarro, esta orden de la Jefatura Regional del carlismo navarro emitida el día anterior

Los carlistas, soldados, hijos, nietos y biznietos de soldados, no ven enemigos más que en el campo de batalla. Por consiguiente, ningún movilizado, voluntario ni afiliado a nuestra inmortal Comunión debe ejercer actos de violencia, así como [debe] evitar [que] se cometan en su presencia.

Para nosotros no existen más actos de represalia lícita que los que la Autoridad militar, siempre justa y ponderada, se crea en el deber de ordenar.

El Jefe Regional, Joaquín Baleztena.

El requeté Rubén de Cardeñosa Serrano

“Los carlistas no tenemos nada que ver con los fascistas y mucho menos aun con los nacionalsocialistas, ni en su parafernalia, ni con su sistema dictatorial y cruel, ni con sus principios, contrarios a los que consideramos humanos y cristianos. Aunque ahora se empeñen en encuadrarnos como franquistas, nosotros sólo le dimos a Franco el apoyo como jefe del ejército, no como Jefe de Estado. Después el carlismo pidió al ejército que se retirase a sus cuarteles y dejara al sano pueblo español elegir el sistema de Gobierno que creyese más conveniente”. Lo dice Don Rubén de Cardeñosa Serrano, nacido en 1917, en Almadén, Ciudad Real, requeté del Tercio de Cristo Rey (1937/1939).

Larranz Andía P. et Sierra Sesúmaga V. Requetés. Madrid. La esfera de los libros. 2010. 943 páginas. Página 202.

Proyecto de Estatuto de Cataluña elaborado por el Partido Tradicionalista en 1930

Traducción al castellano del proyecto carlista de Estatuto autonómico.

Texto original en catalán: Espanya Federal, nº 64, San Feliú de Llobregat, 28 de mayo de 1934, pp. 3-4.

I DE LA PERSONALIDAD DE CATALUÑA Y DE SU TERRITORIO

Reconocemos la personalidad nacional de Cataluña, con todas las características individualizadoras.

Los pueblos que constituyen la actual España se federan libremente. Es necesario reconstituir nuevamente aquella Confederación, con igualdad de trato y de personalidad para cada uno de ellos.

Dentro de la Confederación, todos los pueblos conservarán plena y absoluta autonomía.

El territorio de Cataluña se entenderá constituido por el que forman ahora las llamadas “provincias” catalanas, sin renunciar a la revisión de las fronteras que limitaban la antigua Cataluña estricta. Sigue leyendo