Archivo de la categoría: 1940 Resistencia antifranquista

Manifiesto de “Carlos VIII” del 29 de junio de 1943

Con el fin de dividir y desorientar a las bases populares del Carlismo, disgustadas por la prolongación por tiempo indefinido de la Regencia de Don Javier de Borbón Parma, en 1943 el régimen franquista promovió y financió la figura del archiduque Carlos Pío de Habsburgo-Lorena y Borbón, hijo de la Infanta Doña Blanca y sobrino de Jaime III, como supuesto sucesor de la dinastía carlista original, extinguida en 1936 con el fallecimiento de Alfonso Carlos I, con el nombre de Carlos VIII. Sería una táctica muy repetida por el franquismo durante las décadas siguientes: “el carlismo paralelo”. Este documento es el primer manifiesto del llamado “Carlos VIII” y fue dado en Viareggio.

1943 Manifiesto de Carlos VIII

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En el Museo de Recuerdos Históricos de Pamplona (1955)

Fuente: Museo histórico de Pamplona, Dolores Baleztena, Temas españoles, Madrid, 1955, pp. 4 y 5.

“El abuelo sube muy despacio, y al seguir su paso cansino admiramos por las escaleras retratos de reyes, escudos y grabados. En el descansillo, una preciosa vidriera con el árbol de Guernica, y escrito en la lengua milenaria el lema Jaungoikoa. Soteria. Lege Zara. Erege (Dios. Patria. Fueros. Rey).

Ante este árbol, símbolo de las libertades forales, evocamos a Joshe Mari Iparraguirre, el bardo de la Euskalerria, que luchó como voluntario por la tradición de España, y que, poseído de un sentimiento de internacional fraternidad, pide en su inspirado cantar al árbol santo que extienda sus ramas y dé sus frutos al mundo entero”.

Un libro turbador (2011)

Nabarralde

02/02/2011

Mikel Sorauren

La obra que acaba de aparecer recientemente de MANUEL MARTORELL: RETORNO A LA LEALTAD, referida a la trayectoria seguida por el Movimiento carlista a partir del 18 de Julio del 36, me provoca un temblor ineludible, a mí, que crecí en el ambiente de quienes fueron protagonistas de los acontecimientos. El autor busca colocar en su sitio hechos, grupos y personas. Le mueve –al parecer- el interés en rectificar perspectivas tradicionales sobre todo este conjunto, que han sido muy negativas con respecto a los carlistas que intervinieron en la guerra.

La turbación a la que me refiero es resultado de la identificación que experimente con los protagonistas de los hechos hasta los 18 años, por circunstancias que no son del caso. Posteriormente me alejé completamente de tal perspectiva e invertí mis puntos de vista al respecto. Martorell  hace un esfuerzo por matizar las condiciones en las que se produjo la intervención carlista en el conflicto; la participación en el frente, represión en la retaguardia, implicaciones y desacuerdos con el régimen instalado por los militares y falangistas –fascistas españoles-. Creo que intenta reducir la intervención del Carlismo en la represión y resaltar su aportación altruista a la causa, mediante la presencia en el frente y el trabajo de ayuda en la retaguardia. No me atrevo a afirmar que tenga razón siempre, pero es innegable que el conjunto de aspectos debe someterse a revisión; al menos con la finalidad de situar las cosas en su sitio. Sigue leyendo

La crisis de “El Pensamiento Navarro” en las páginas de “Montejurra” (1970)

Revista Montejurra, nº 53, julio-agosto de 1970, pp. 12-16.

Incluye el dossier El Affaire de El Pensamiento Navarro, de F. Asín y M. Molinero, la Circular a los carlistas de la Junta Regional de Navarra firmada por Miguel de San Cristóbal, y una Carta Abierta de Auxilio Goñi a Joaquín Baleztena. La posición de Goñi era compartida por Zubiaur.

1970 Crisis -El Pensamiento Navarro- en Revista Montejurra n53

El Pensamiento Navarro (1961)

Boletín Montejurra, nº 3, 1961.

Contestando a unas consultas que se nos vienen haciendo por muchos queridos amigos, que muestran su extrañeza, tanto en cartas como personalmente, referente a la no actualización del Carlismo de «El Pensamiento Navarro», y a su solo recuerdo de tiempos pasados, como si ahora los carlistas no tuviéramos nada que decir.

Hemos de poner en conocimiento de todos los carlistas, para que saquen las correspondientes consecuencias, que, de los seis señores que actualmente componen el Consejo de Administración, cuatro de ellos enviaron su adhesión a Estoril; éstos son los siguientes: Sigue leyendo

Por que salimos a la calle (1960)

Boletín Montejurra, nº 2, agosto de 1960.

(…) Tenemos fe en la Monarquía como solución al problema de España. Monarquía legítima, encarnada en Su Majestad don Javier de Borbón y en el Príncipe de Asturias -y de Viana en Navarra-, don Carlos. Monarquía Representativa, ante la cual todas las clases sociales y todas las corporaciones están garantizadas de ser oídas y consultadas en las cuestiones que puedan afectar a sus intereses; en la que el Sindicato adquirirá toda su responsabilidad e independencia, así como el Municipio, la Región…, en fin, las corporaciones todas, tanto naturales como las que Mella llamó derivativas.

Monarquía, finalmente, moderna y tradicional, cuyas características encajan perfectamente en la idiosincrasia española, ya que no es sino producto de su misma historia y experiencia. Por medio de esta Monarquía Federal Sindicalista lograremos la Justicia Social y la auténtica Democracia, como ha dicho el Príncipe Carlos.

En torno a la Lealtad (1960)

Boletín Montejurra, nº 1, 1960.

A través de la historia política del carlismo, hay un hecho que por su repetición podemos considerarlo una auténtica constante histórica. Me refiero, a la lealtad al Rey del pueblo carlista y a la tendencia desviacionista de algunos de los dirigentes de la Comunión. No deja lugar a dudas. El pueblo leal hasta el destierro. Los intelectuales con cierta frecuencia no han sabido sustraerse a los cantos de sirena del oportunismo.

(…) Los intelectuales han desertado; más de una vez, del duro campo carlista, no por el convencimiento de la inoperancia de su postura, sino por la razón vergonzosa de un interés personal egoísta. Les atraía el aplauso de los poderosos, la posibilidad –más veces prometida que cumplida- de satisfacer su ambición de mando o el dinero, que siempre compró conciencias mezquinas, pero nunca el convencimiento de haber militado en el error. Sigue leyendo