Archivo de la etiqueta: Valentín Verástegui

Proclama de Verástegui a los Alaveses (1833)

Proclama de Valentín Verástegui en Vitoria (07/10/1833). Primer texto conocido después del inicio de la I Guerra Carlista (02/10/1833) en el que se reivindican los Fueros.

Alaveses: Ha llegado por fin aquel día tan deseado por los buenos como terrible para los malos; aquel día, que con tan justos motivos presagiaron vuestros corazones al ver que el impío sistema abolido por vuestras armas, comenzaba a renacer de entre sus mismas cenizas; día en que la perfidia liberal ha de ser exterminada para siempre del suelo español.

Sí, magnánimos y esforzados alaveses; sobrado fundamento teníais, cuando al tiempo de la restauración del orden y de la justicia decíais arrebatados de un celo patrio: no ha terminado aún en nuestra patria la tiranía de los pérfidos españoles, indignos a la verdad de este nombre; no han desaparecido de nuestro suelo aquéllos segundos vándalos, que por más de tres años han hollado sacrílegamente nuestra santa Religión, han tenido cautivo a nuestro monarca, y han abolido nuestros fueros y libertades patrias; nuevamente maquinan para perdernos.  Sigue leyendo

Anuncios

«El Carlismo y las autonomías regionales» (1974)

Fragmentos del libro «El Carlismo y las autonomías regionales» (1974), de Evaristo Olcina Jiménez.

«REY Y FUEROS» (pp. 16-19)

Algunos sostienen -no está demostrado- que el primer grito carlista fue el de «rey y fueros». Frase que no se sabe si será cierta, pero, al menos, e ben trovata. Nos explicaremos. Ya hemos dicho al principio que el pueblo vivía marginado de cualquier inquietud o información política al iniciarse la crisis abierta por la invasión napoleónica; los antiguos mitos pervivían en una continuidad multisecular, que podemos remontar sin exageración a la Edad Media, en la que el rey era el supremo árbitro al que en apelación acudía el pueblo para defender sus intereses atropellados por el poder feudal. El monarca era el padre protector, figura que quedó definitivamente mitificada en los siglos XVI y XVII por la literatura de fondo puramente político y hasta por la teología, que sería cuidadosamente mantenida por el absolutismo borbónico y que incluso podremos ver reflejada en documentos muy posteriores -hasta Carlos VII- de los titulares carlistas. Sigue leyendo