Archivo de la etiqueta: Pablo Antoñana

Pablo Antoñana: «Me he limitado a recoger datos de un mundo que he visto agonizar» (2007)

Gara

01/07/2007

Martin Anso

«Precisamente en estos momentos estaba preparando el artículo para GARA», indica a los invitados, a quienes recibe en su vivienda de la Plaza de San Francisco, llena de recuerdos, como sus obras, como su vida. Observa que el fotógrafo se dispone a hacer su trabajo e inmediatamente se cala la boina, íntimamente ligada a su imagen. «Es que la llevo desde los catorce años», explica. La cita fue concertada el sábado, «jornada de reflexión», en la que confesó sentirse «muy inquieto». La entrevista tiene lugar el lunes, «el día después», por lo que la primera pregunta es obligada… Sigue leyendo

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Azkenean (2006)

Gara

31/03/2006

Pablo Antoñana

(…) Habría que buscar ahí, digo siendo lego en muchas materias y en ésta también, algún remoto antecedente del conflicto actual, pues los ataques de Godoy y los Borbones (jacobinos) a la estructura jurídica del reino de Navarra provocaron el carlismo y sus sucesivas derrotas. Desde el abrazo o convenio de Vergara («art. 1º.-Don Baldomero Espartero recomendará (…) proponer a las Cortes la concesión o modificación de los fueros») el carlismo se convirtió en foco de insurrección, pústula infecciosa que contaminó todo el siglo XIX y la mitad del XX. En dos sangrientas ocasiones el Ejército del Norte combatió y fue combatido, guerrilleros montaraces lo pusieron en aprieto, los evocó líricamente Valle Inclán, anarquista sui generis que nunca renunció al carlismo. Y del carlismo llano, el de los soldados rasos, dijo Unamuno: «aquel empuje laico, democrático y popular (…) de fondo socialista y federal y hasta anárquico», coincidiendo con el Plan de Indalecio Caso, presentado a Carlos VII en Metauten y no atendido, que decía entre otras cosas: «suprimir la policía asalariada y que los hombres honrados ejerzan por sí mismos la vigilancia pública». Karl Marx, de todos conocido, escribió: «…el tradicionalismo carlista tenía unas bases auténticamente populares, nacionales, de campesinos, peque- ños hidalgos y clero, en tanto que el capitalismo estaba encarnado en el militarismo, la aristocracia latifundista y los intereses secularizados». En nuestros días Antonio Elorza nos dice: «…los jornaleros de la tierra baja, donde el carlismo es opinión radicalmente democrática con puntos y ribetes socialistas». Vazquez de Mella pronosticó: «cuando los carlistas marchen a casa engrosarán las multitudes socialistas». Añado otra cita, la de Kenett Barringhton, médico inglés y protestante en el hospital de la Caridad de Hirache, que escribe a su madre sobre los voluntarios: «…they are also fighting for their liberties and fueros». («están también luchando por sus libertades y fueros»). Item más, la Segunda carlista sirvió para saber que el mapa dibujado por el licenciado D. Francisco Jorge Torres en su “Cartografía hispano científica” (1853) en que dividía a Castilla-España en «provincias exentas (las vascongadas y Navarra), asimiladas y constitucionales», ya no tenía sentido ni vigencia. Se vuelven a podar los «fueros vascos». Viene en 1893 la protesta multitudinaria de la Gamazada, y en el café Iruña de Pamplona los hermanos Arana diseñan la bandera bizcaitarra, luego convertida en ikurriña. Y el republicanismo federal vasco de Serafín Olave, y la Confederación Vasco-navarra para el Congreso. Y el problema sigue. Omito hablar del Estatuto vasco-navarro y otros intentos de reintegración foral. (…)

Pamiela recupera ‘Noticias de la 2ª Guerra Carlista’, de Pablo Antoñana (2016)

Diario de Noticias (Navarra)

10/02/2016

El texto, uno de los mejores del escritor navarro, “era inencontrable y necesitaba una revisión”

El volumen incluye otros textos con el carlismo como eje principal

PAMPLONA – La librería Elkar acogió ayer la presentación de Noticias de la Segunda Guerra Carlista y otros textos (Pamiela), del escritor navarro Pablo Antoñana, un acto que contó con la presencia de Elvira Sáinz, viuda de Pablo Antoñana, y Miguel Ángel García, autor del epílogo del libro, y las hijas del escritor, Elvira y Blanca. Sigue leyendo

Carlismo, una mística

Pablo Antoñana Chasco

Premio Príncipe de Viana de Literatura

Estoy diciendo que el movimiento carlista fue un movimiento insurreccional movido por la pasión de los ideales confusos, viscerales, que se encuentran disfrazados o no, pero que en su substrato más profundo anida una fe y lealtad a principios que no parece encontrar justificación al ser defendidos con las armas en la mano. El caso es que ocurrió. Una mística, un profetismo, animó a ello. Se llamó al pueblo a la insurrección y acudió. Unánime, enardecido. Los testigos presenciales como Cesáreo Montoya escriben: “Hubo pueblos en los que no quedó hombre capaz de sustentar el peso de las armas que no corriera a empuñarlas. Las mujeres animaban a los tímidos, encendían a los tibios, insultaban a los indiferentes o contrarios”. Debió de leer este texto Valle Inclán cuando en las “Cruzadas de la Causa” escribe: “En las provincias donde hay guerra podría decirse que todos son soldados, lo mismo los hombres que las mujeres, hasta las piedras”. Hay discrepancias entre los historiadores a la hora de interpretar este hecho inexplicable: Un pueblo en armas, festeja la cogida al enemigo de un cañón que después de la batalla de Eraul, lo pasean adornado con ramajes de lugar en lugar. Mujeres, viejos y niños recogen después de una refriega los cartuchos vacíos para volver a cargarlos. Un fervor que concierte en fantasma al combatiente carlista; “En cada aldea, en cada posada, en cada camino, hay atentos ojos, oídos que nos vigilan”, dice en el comunicado el jefe de un batallón liberal. Sigue leyendo

Las fosas de Franco

Relata Pablo Antoñana en su libro “De esta tierra y otras guerras perdidas”, pag. 36: “Cuentan los requetés combatientes quejándose, que ellos, los requetés, se batían el cobre en la trinchera, ganaban posiciones y entraban en el pueblo, paraban el tiempo justo que les permitía la estrategia militar, pero casi sin irse aparecían los falangistas, de nuevo cuño, advenedizos al levantamiento, con su camioneta, sus cubos de engrudo, sus pasquines, sus escaleras de pintor de brocha gorda e inundaban de carteles las paredes del pueblo con las consignas propias “Por el Imperio hacia Dios”. Sigue leyendo

El Monte Jurra

Pablo Antoñana

Leo en los periódicos que a los muertos, tiroteados aquel día, el 9 de mayo de 1976, en la montaña «sagrada» de los carlistas no se les concede la condición de acogidos al decreto de víctimas del terrorismo. No entro ni salgo, pero yo estuve allí ese día. Fui, vi, oí, y volví conmovido por lo allí recogido. Sigue leyendo