Archivo de la etiqueta: Gernikako Arbola

Himnos en el primer Aberri Eguna de la postguerra (1963)

Un día de vacaciones

El País

04/04/2010

Javier Olaverri

(…) Antes de la guerra civil sólo se celebró en cuatro ocasiones, siempre convocado por el PNV. Con la guerra civil y la dura represión franquista, el PNV fue incapaz de convocarlo y solo se reinició la “tradición” en 1963, cuando un pequeño y entonces recién nacido movimiento nacionalista de Iparralde llamado Enbata, tuvo la ocurrencia de convocarlo en la pequeña localidad labortana de Itxaso, por influencia de los primeros refugiados de ETA.

Federico Krutwig relata ácidamente, en unas memorias inéditas, su recuerdo de aquel primer Aberri Eguna de la postguerra. Acudieron al acto muchas personas de Euskadi Sur, con txistus y todo, lo que dio ambiente a la fiesta y se plantó un retoño del árbol de Gernika. Tras la comida se cantó el himno universal de los vascos, el Gernikako Arbola. Pero ya entonces se pudieron ver las diferencias internas de los vascos. El militante del PNV Jesús Solaun recorría todas las mesas para ver si conseguía hacer cantar el Gora ta Gora, el himno del PNV, pero sin el menor éxito. Como dice Krutwig nadie le seguía al bueno de Solaun porque la letra de ese himno es “universalmente desconocida”. (…)

Requetés protegiendo el Árbol de Gernika (1937)

El Federal

La tercera imagen era una fotografía que muestra el momento en que los requetés montaron un cordón de seguridad alrededor de la Casa de Junta de Gernika para impedir que el roble sagrado de los vascos fuera destruido. Según relató, el Tercio vizcaíno de Begoña, que fue de los primeros en entrar en la villa foral tras el salvaje bombardeo de la aviación alemana, se enteró de que una columna falangista procedente de Pamplona se dirigía a Gernika con hachas para destruir el árbol. Por esta razón, los mandos del Tercio, y de forma fundamental Jaime del Burgo Torres, ordenaron que requetés armados con mosquetones y bombas de mano formaran un círculo de protección. Según explicó Martorell, algunos errores cometidos por historiadores sobre las razones de esta protección se hubieran evitado sencillamente con haber preguntado, cuando vivían, a sus protagonistas, que explicaron con minuciosidad lo ocurrido.

Proclama a los catalanes del Barón de Eroles (1822)

Este texto originado por los insurrectos realistas durante el Trienio Liberal (1820-1823), puede ser considerado un precursor del carlismo, en la medida en que frente al constitucionalismo liberal de importación francesa busca una alternativa en la renovación de la tradición foral.

La Regencia de Urgel fue constituida el 14 de agosto de 1822 por Jaime Creus Martí, arzobispo de Tarragona; Bernardo Mozo de Rosales, Marqués de Mataflorida; y Joaquín Ibáñez Cuevas y de Valonga, Barón de Eroles.

Al día siguiente fueron difundidos tres manifiestos, dos de los cuales incluyen el factor foralista: la proclama a los españoles de la Regencia de Urgel y la proclama a los catalanes del Barón de Eroles.

Catalanes: Tiempo había que lloraba en secreto vues­tras desgracias sin atreverme a tomar parte en ellas por temor a agravarlas; mas, viéndoos con las armas en la mano, resueltos a conservar intacta la religión, las cos­tumbres de vuestros mayores y la inviolabilidad del monarca, ¿cómo es posible que yo permanezca frío espec­tador en esta contienda? No, catalanes; vuestro bien­estar ha sido siempre el primer anhelo de mi corazón, y en vuestros votos, mi felicidad y mi gloria. Contando con vuestra fidelidad y decisión, jamás vaciló mi ánimo en los mayores peligros, y fiados vosotros en mi celo y lealtad, jamás desesperasteis de la salvación de la Pa­tria. No se trata ahora de riesgos como aquellos ni de lidiar contra un poder colosal. Provincias enteras sos­tienen vuestra causa; otras se preparan para el alzamiento, y aun en aquellas en que los constitucionales más confían hay, sin comparación, más número de votos a nuestro favor que en el suyo. El ejército, cuyo exterminio, por más que le debiesen, entraba en el número de sus decretos, que temiendo la reacción de su aluci­namiento había procurado aniquilarlo de mil maneras, re­duciéndolo a un estado puramente nominal, relajando la disciplina y la subordinación para mejor asegurar su caída. ¿Cómo, reflexionando en su abatimiento, pueden ser del partido de los que han obrado su ruina? ¿Ni cómo constituirse el defensor de quien lo desdora y lo destruye? No; el Ejército español, oyendo la voz de la razón y de la Patria, que no desconoció jamás, entrará en sus verdaderos intereses, abandonando a los que, guiados de una loca ambición, los han disuadido de sus primeros deberes. La guardia real de Infantería, los carabineros reales, regimientos enteros de milicias provinciales, han comenzado a dar el ejemplo, y todos los que se precian de españoles lo seguirán, quedando sólo en las filas enemigas la chusma de los comuneros y de los detestables anarquistas. Quédense enhorabuena con los compañeros de sus tenebrosos conciliábulos entonando canciones ínfamantes y licenciosas, que éste es el medio de purgar de una vez nuestro suelo de monstruos tan inmundos. Sigue leyendo

Hace cien años: gran fiesta en Gernika (2009)

El Correo

05/07/2009

Hace cien años, el carlismo se dio un baño de masas para conmemorar por todo lo alto el acto de la jura de los fueros por parte de Carlos VII el 3 de julio de 1875

El 3 de julio de 1875, don Carlos de Borbón y Austria de Este, proclamado por sus seguidores como Rey de las Españas, acudió a Gernika para jurar de forma solemne los fueros de Vizcaya. La fórmula utilizada por el jefe carlista fue la siguiente: «Juro por Dios y esta Santa Hostia consagrada guardar y hacer guardar, observar, cumplir y ejecutar inviolablemente los fueros, libertades, franquezas, exenciones, prerrogativas, buenos usos y costumbres que ha tenido y tiene este Muy Noble y Muy Leal Señorío de Vizcaya». Con ese acto se sellaba el compromiso de los carlistas por la defensa de los fueros vascongados. Sigue leyendo

Portada de la revista Montejurra (nº 19)

Proponiendo como “Solución para España” la “Monarquía Foral”.

Su primer director fue el capitán de ingenieros Tomás Martorell, a quien sustituyó el arquitecto Eugenio Arraiza en 1964. Después del fallecimiento de Eugenio sus hijos Juan Pedro y Fermín se harían cargo de la revista.

Un libro desvela conspiraciones carlistas para derrocar a Franco en la posguerra (2010)

donjavierGara

22/12/2010

La investigación del historiador Manolo Martorell sobre la oposición carlista al régimen en los primeros años de la dictadura acaba de publicarse en forma de libro. «Retorno a la lealtad. Desafío carlista al franquismo» arroja luz sobre el grado de discrepancia entre los carlistas de Fal Conde y el dictador, que se puso de manifiesto en el enfrentamiento armado de Iruñea en 1945. El autor apuntala sus afirmaciones en documentos de los servicios de inteligencia.  Sigue leyendo