Archivo de la etiqueta: Gernikako Arbola

El Gernikako Arbola y el carlismo navarro

Antonio de Lizarza Iribarren: «Los requetés, no se olvide, cuando marchaban lo hacían al son del chistu, que tocaba el ‘Gernikako Arbola’ o el ‘Oriamendi’».

Fuente: Museo histórico de Pamplona, Dolores Baleztena, Temas españoles, Madrid, 1955, pp. 4 y 5.

«El abuelo sube muy despacio, y al seguir su paso cansino admiramos por las escaleras retratos de reyes, escudos y grabados. En el descansillo, una preciosa vidriera con el árbol de Guernica, y escrito en la lengua milenaria el lema Jaungoikoa. Soteria. Lege Zara. Erege (Dios. Patria. Fueros. Rey). Sigue leyendo

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Proclama a los catalanes del Barón de Eroles (1822)

Este texto originado por los insurrectos realistas durante el Trienio Liberal (1820-1823), puede ser considerado un precursor del carlismo, en la medida en que frente al constitucionalismo liberal de importación francesa busca una alternativa en la renovación de la tradición foral.

La Regencia de Urgel fue constituida el 14 de agosto de 1822 por Jaime Creus Martí, arzobispo de Tarragona; Bernardo Mozo de Rosales, Marqués de Mataflorida; y Joaquín Ibáñez Cuevas y de Valonga, Barón de Eroles.

Al día siguiente fueron difundidos tres manifiestos, dos de los cuales incluyen el factor foralista: la proclama a los españoles de la Regencia de Urgel y la proclama a los catalanes del Barón de Eroles.

Catalanes: Tiempo había que lloraba en secreto vues­tras desgracias sin atreverme a tomar parte en ellas por temor a agravarlas; mas, viéndoos con las armas en la mano, resueltos a conservar intacta la religión, las cos­tumbres de vuestros mayores y la inviolabilidad del monarca, ¿cómo es posible que yo permanezca frío espec­tador en esta contienda? No, catalanes; vuestro bien­estar ha sido siempre el primer anhelo de mi corazón, y en vuestros votos, mi felicidad y mi gloria. Contando con vuestra fidelidad y decisión, jamás vaciló mi ánimo en los mayores peligros, y fiados vosotros en mi celo y lealtad, jamás desesperasteis de la salvación de la Pa­tria. No se trata ahora de riesgos como aquellos ni de lidiar contra un poder colosal. Provincias enteras sos­tienen vuestra causa; otras se preparan para el alzamiento, y aun en aquellas en que los constitucionales más confían hay, sin comparación, más número de votos a nuestro favor que en el suyo. El ejército, cuyo exterminio, por más que le debiesen, entraba en el número de sus decretos, que temiendo la reacción de su aluci­namiento había procurado aniquilarlo de mil maneras, re­duciéndolo a un estado puramente nominal, relajando la disciplina y la subordinación para mejor asegurar su caída. ¿Cómo, reflexionando en su abatimiento, pueden ser del partido de los que han obrado su ruina? ¿Ni cómo constituirse el defensor de quien lo desdora y lo destruye? No; el Ejército español, oyendo la voz de la razón y de la Patria, que no desconoció jamás, entrará en sus verdaderos intereses, abandonando a los que, guiados de una loca ambición, los han disuadido de sus primeros deberes. La guardia real de Infantería, los carabineros reales, regimientos enteros de milicias provinciales, han comenzado a dar el ejemplo, y todos los que se precian de españoles lo seguirán, quedando sólo en las filas enemigas la chusma de los comuneros y de los detestables anarquistas. Quédense enhorabuena con los compañeros de sus tenebrosos conciliábulos entonando canciones ínfamantes y licenciosas, que éste es el medio de purgar de una vez nuestro suelo de monstruos tan inmundos. Sigue leyendo

Portada de la revista Montejurra (nº 19)

Proponiendo como “Solución para España” la “Monarquía Foral”.

Su primer director fue el capitán de ingenieros Tomás Martorell, a quien sustituyó el arquitecto Eugenio Arraiza en 1964. Después del fallecimiento de Eugenio sus hijos Juan Pedro y Fermín se harían cargo de la revista.

Un libro desvela conspiraciones carlistas para derrocar a Franco en la posguerra (2010)

donjavierGara

22/12/2010

La investigación del historiador Manolo Martorell sobre la oposición carlista al régimen en los primeros años de la dictadura acaba de publicarse en forma de libro. «Retorno a la lealtad. Desafío carlista al franquismo» arroja luz sobre el grado de discrepancia entre los carlistas de Fal Conde y el dictador, que se puso de manifiesto en el enfrentamiento armado de Iruñea en 1945. El autor apuntala sus afirmaciones en documentos de los servicios de inteligencia.  Sigue leyendo

Antonio Arrue, el carlista que colaboró en el relanzamiento de Euskaltzaindia

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Trabajo de Manuel Martorell Pérez (2011).

Pero el acto que mejor ilustra la incompatibilidad ideológica entre el carlismo y el partido único fue la jura por Javier de Borbón-Parma de los fueros vascos en Gernika el 19 de mayo de 1937. El abanderado legitimista había cruzado la frontera solo tres días antes procedente de San Juan de Luz, instalándose en el señorío de Bertiz, junto a la localidad navarra de Mugaire. Durante una inspección por el frente de Vizcaya, en la que también iba acompañado, entre otros, por Arrue, se detuvieron para visitar «el Santo Árbol de las tradiciones vascas», cuando todavía se apreciaban las humeantes ruinas de la Villa Foral. Allí, según el testimonio directo de Ignacio Orbe y Vives, marqués de Valdespina, «ante el Santo Árbol, Su Alteza juró defender como Regente los Fueros Vascos y sus buenos usos y costumbres», teniendo como testigos al sacerdote navarro, capellán de requetés y párroco de Ezquiroz, Fermín Erice, que es quien le toma el juramento, en presencia de Arrue y otros tres mandos carlistas que, contraviniendo las normas «unificadas», saludan militarmente y no con el brazo en alto, como era preceptivo, vistiendo además de caqui, sin la camisa o cuello azul unificados, y tocados con la boina roja (Orbe y Vives, 1938). Sigue leyendo

Del Burgo y el árbol de Gernika (2005)

El Mundo

31/10/2005

Manuel Martorell

En junio de 1998 mantuve una entrevista con Jaime del Burgo Torres, padre del diputado navarro Jaime Ignacio del Burgo, sobre el grado de implicación de los requetés en actos de represión durante la Guerra Civil y, concretamente, sobre su papel en la suerte que corrió el dirigente comunista navarro Jesús Monzón Reparas, que logró salvar la vida al refugiarse en una casa de la capital navarra el 19 de julio de 1936. Del Burgo tenía entonces 88 años, su salud era muy débil, apenas podía ver y se valía de una lupa informática para escribir en el ordenador lo que, seguramente, serían los últimos trabajos de su vida. Sigue leyendo