Archivo de la etiqueta: Floren Aoiz

Montejurra, treinta años (2006)

Gara

06/05/2006

Floren Aoiz

Los aniversarios se agolpan: 75 años de la segunda República española y del proyecto de Estatuto de Lizarra, setenta del golpe fascista y treinta de las matanzas de Gasteiz (3 de marzo) y Montejurra (9 de mayo). Hace ahora tres décadas, la montaña sagrada de los carlistas, lugar de encuentro para la oposición antifranquista en los años 70, se tiñó de sangre. Fue una operación perfectamente planificada desde los aparatos del Estado, cuyos objetivos políticos se han evidenciado con el paso del tiempo. El actual tinglado político-institucional se construyó golpeando a los que no quisieron aceptar una reforma liderada por un individuo nombrado a dedo por el mismísimo Franco. Montejurra, los asesinatos de Gladys del Estal, Joxe Arregi y otros y la razzia de Sanfermines de 1978 fueron eslabones de una cadena de actos de fuerza con los que se quiso apretar el cuello de la sociedad navarra para evitar que siguiera pidiendo a gritos libertad. Gracias a aquella violencia los franquistas impusieron su Navarra foral y española, a la que luego llamaron Comunidad Foral, para disimular. Sigue leyendo

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Montejurra 76 (2004)

Gara

22/05/2004

Floren Aoiz

Lo recuerdo como si fuera ayer. No había cumplido 10 años, pero siempre quedó en mi recuerdo que en la misma fecha en que nacía mi primer sobrino Montejurra se había convertido en un infierno. No hizo falta que lo conociera por los medios de comunicación. Hubo allí gente cercana cuyos relatos pude escuchar. Y es que ni los críos podíamos ser ajenos a aquella conmoción. Sigue leyendo

Efervescencia juvenil en Montejurra 69

Floren Aoiz, El jarrón roto. La Transición en Navarra: una cuestión de Estado, Txalaparta, Tafalla, 2005, p. 167.

El Estado se mostró dispuesto a llegar hasta donde hiciera falta para despejar el terreno a Juan Carlos y quitar de en medio a los carlistas. En mayo de 1969, en los actos de Montejurra se gritó “¡Franco es un traidor, sí, señor!“, se quemó y pisoteó un retrato del Caudillo y hubo serios incidentes entre varios miles de jóvenes y las fuerzas represivas. Se caldeó tanto el ambiente que, ante la posibilidad de que los manifestantes se desplazaran a Iruñea, se había decido recurrir a una acción de fuerza. Un informe reservado indicaba que: “Los acontecimientos iban adquiriendo tal gravedad que el Gobernador Civil estuvo en contacto directo con Madrid y se sabe que de haberse realizado la marcha sobre Pamplona se hubiera producido un día de luto, puesto que la intención de la primera autoridad civil de Navarra fue, incluso, haber ordenado a las fuerzas disparar contra los manifestantes.