Archivo de la etiqueta: Congresos del Pueblo Carlista

Conclusiones y exigencias del congreso de las Fuerzas Activas Revolucionarias Carlistas (1972)

El Congreso de Fuerzas Activas Revolucionarias Carlistas, consciente de que el trabajo de este Congreso, en sus dos fases, primera en los días 31 de diciembre de 1971 y 1 y 2 de enero de 1972, no sería de interés ni utilidad si se redujera al análisis o propuestas hechas en las ponencias y Declaración, plantea unas exigencias. (…)

16º.- SOBRE LA TERMINOLOGÍA

Pedimos un estudio profundo sobre la terminología adecuada que debe usar el Partido Carlista y términos concretos sobre las principales expresiones usadas en el campo económico, regional, político y social. Pedimos que este estudio lo realice la Comisión de Análisis y Estudios Sociales, Económicos y Políticos. Sigue leyendo

Anuncios

Línea ideológica-política del Partido Carlista aprobada en el III Congreso del Pueblo Carlista (Junio de 1972)

l. BASES IDEOLÓGICAS

1. Principios constitutivos.

En estas bases se intenta recoger el pensamiento político de nuestro Rey y el acervo doctrinal fruto de la evolución política e ideológica que el Pueblo Carlista ha llevado a cabo voluntariamente.

Partimos del PRINCIPIO CONSTITUTIVO DEL PARTIDO CARLIS­TA, que nos ha expuesto el Rey como fiel reflejo del Pacto-Dinastía. Este Principio Constitutivo figura como preámbulo a las Normas Provisionales del régimen interno del Partido Car­lista. Sigue leyendo

Principio Constitutivo del Partido Carlista (1971)

Fuente: Normas Provisionales de régimen interno del Partido Carlista (1971)

En el Carlismo, organizado como partido de masas, la autoridad se reconoce como un poder dimanante del Pueblo, el cual, mediante Pacto, deposita la autoridad en la Dinastía. Este Pacto trasluce y realiza el ejercicio democrático del Pueblo.

Mediante Pacto, que es renovado constantemente, el Rey recibe el consenso, confianza y autoridad del Pueblo para seguir poseyendo su legitimidad de ejercicio en el gobierno del Carlismo. En el Pacto va implícita la voluntad del Pueblo y la autoridad que el Rey recibe de él. Sigue leyendo