Archivo de la categoría: Melchor Ferrer Dalmau

Observaciones de un viejo carlista a unas cartas del Conde de Rodezno (1946)

Justa alarma ha venido inspirando a los carlistas la no disimulada actuación juanista del Conde de Rodezno. Los que ya somos viejos, encanecidos en las luchas carlistas, tenemos dolorosa experiencia de actividades de Don Tomás Domínguez Arévalo, tendentes a sacar a la Comunión de sus posiciones. Él, de un carlismo estático e ineficaz, es quien, en todas las épocas críticas que ha conocido, ha sustentado la misma desalentadora tesis: «El Carlismo está en vía muerta; es un organismo inoperante». Y en una «consecuencia» política invariable, ha propugnado en todo momento la colaboración de la Comunión con cualesquiera otras tendencias políticas que han ido surgiendo en su extrarradio, bajo pretexto de atraerse a los afines. Esto le ha conquistado en su historia política dos notas características de su personalidad: para el gusto de los liberales, es el Conde de Rodezno modelo de tolerancia; para el sentir de los carlistas, es el Conde de Rodezno exponente de flaqueza y falta de fe.

Por tanto, cuando lo hemos visto actuar cerca de Don Juan de Borbón, en constantes tertulias con aristócratas juanistas; cuando hemos sabido que había ido a Estoril, todos los carlistas que no somos débiles ni tolerantes hemos experimentado el temor y la alarma, viendo en sus pasos una maniobra. Sigue leyendo

La Legitimidad y los legitimistas. Observaciones de un viejo carlista sobre las pretensiones de un Príncipe al Trono de España (1948)

DEDICATORIA

A dos antiguos amigos

Fuimos compañeros en las luchas de los tiempos difíciles. Cuando nuestra juventud no comprendía que la triste visión utilitaria de la vida siempre causa deserciones de los egoístas, de los pusilánimes, de los apocados de voluntad. Seguimos unidos los azarosos días de la República en los combates heroicos. Y cuando España descubrió, una vez más, la grandeza de sus santas rebeldías, a los tres nos tocó sufrir en las mazmorras rojas el peso de la misma tiranía. ¡Dichosos los tiempos de tan entrañable unión! Sigue leyendo

Bibliografía de Melchor Ferrer Dalmau (1888-1965)

Citas de Melchor Ferrer sobre Víctor Pradera

El historiador carlista Melchor Ferrer Dalmau, en su Historia del Tradicionalismo Español, cit. en López Antón, José Javier (1999), Escritores carlistas en la cultura vasca, 125, 305.

Pradera estaba en rebeldía contra un principio fundamental del carlismo (…) Digamos que fue su amor a España lo que le empujó fuera de la ortodoxia carlista. Será un atenuante. Pero su amor a España no era mayor que el que tenía en su tiempo Carlos VII, y sin embargo éste, que tenía más talento que Pradera, no hubiera sostenido tales cosas. Así no es de extrañar que a la primera ocasión, la cuestión de Mella, Pradera rompiera con un partido cuya doctrina combatía, pretextando defenderla.

(…) una deformación ideológica que después hemos vista señalada en El Estado Nuevo, un tradicionalismo que no va más allá de los Reyes Católicos, lo que no es tradicionalismo, como lo ha entendido la Comunión (…) Así se explicarán los tumbos que dará fuera del carlismo desde 1919 y sus opiniones desde su reingreso en la Comunión hasta su muerte.

La dirección política de la Comunión Tradicionalista desde 1876 (1934)

Tradición (Santander)

01/07/1934

Melchor Ferrer

Al nuevo Secretario General en España, Don Manuel Fal Conde, digno continuador de los Jefes que la Real Confianza ha dado a nuestra Comunión.

Puede decirse que el Tradicionalismo Carlista no tomó carta de naturaleza como partido político hasta la Revolución de 1868. Fueron los hechos que empujaron al Carlismo a que interviniera en la vida política de la legalidad. No porque ésta fuera completamente abandonada con anterioridad a la Septembrina, por el Carlismo, pero éste gustaba más de los procedimientos bélicos, creyendo que para fracasar en las gestiones para reformar el Régimen imperante, bastaban las tentativas de Donoso Cortés, de Aparisi y Guijarro y de Cándido Nocedal, y los tanteos de Gabino Tejado y Francisco Navarro Villoslada; pero sin hacerse ilusiones sobre el resultado de estos generosos pero estériles ensayos.

No regateó, sin embargo, el Carlismo su ayuda a estas tentativas, antes bien, acudió con sus elementos y sus hombres. Los diputados carlistas, que lo eran de ideas pero que actuaban sólo como católicos, no faltaron en las Cortes de los últimos años de Isabel II, y los nombres de Muzquiz, Vinader, Fernández de Velasco, etc., dejan bien establecido que no dudaron un momento servir a España, bajo el caudillaje de los Nocedal y los Aparisi. Sigue leyendo

Cuadernos de Historia del Carlismo (1997-2007)

Serie de cuadernos coordinada por Javier Onrubia Rebuelta, también director de la Biblioteca Popular Carlista.

  1. Valle-Inclán, su obra y el Carlismo, María Teresa de Borbón Parma, Octubre de 1997.
  2. José María de Zavala, un testimonio carlista (1924-1992), Noviembre de 1997.
  3. Los cursos de la juventud carlista. Análisis de una década (1964-1974), Joaquín Cubero Sánchez, Diciembre de 1997. Sigue leyendo

Las elecciones de 1920 y los nuevos partidos alfonsinos

Melchor Ferrer, Historia del Tradicionalismo Español. Tomo XXIX, Editorial Católica Española, Sevilla, 1960, pp. 139-140.

Hemos de señalar la presencia de dos partidos nuevos: la Unión Monárquica Nacional, muy especialmente en Cataluña, y la Liga Monárquica, en Vascongadas. Ambas organizaciones dinásticas, pretendían ser antídoto contra los nacionalismos radicales de vascongados y catalanes, y se presentaban como partidos españolistas. Dejando aparte la honorabilidad de las personas que los componían, hemos de decir que políticamente eran unos indeseables. Se cobijaban en aquellos partidos los restos de los caciquismos alfonsinos, y eran tan poco dotados de visión política que no sabían distinguir lo que era el nacionalismo tendente a la separación del regionalismo que no era más que descentralización.