Archivo de la categoría: 1969

Montejurra y el joven carlismo (1969)

Luis Carandell, Triunfo, nº 362, 10/05/1969, p. 8.

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Me sorprendió el otro día ver, junto a los viejos tradicionalistas, a un elevado porcentaje de jóvenes, algunos de ellos universitarios, que parecían oponer al populismo instintivo de sus mayores una más cuidadosa reflexión de los problemas actuales. No es el suyo, afirman ellos, “un nuevo carlismo” y el mismo José Ángel Zubiaur, en el acto político que se celebró, a pesar de los pesares, en la Campa, tuvo especial interés en recalcar que en el carlismo no hay “viejo” ni “nuevo”, sino una continuidad de pensamiento. En esta época de descrédito de todos los “slogans”, más que rendirnos al escrúpulo que necesariamente ha de provocar en nosotros la leyenda ultramontana del Carlismo, sería interesante analizar, aún estando en contra de ellos, sus principios más importantes, su anticentralismo (“España no es Madrid”), su colectivismo agrario, su concepción de la representatividad y, sus ideas sociales que, según afirman los carlistas, quedaron reflejadas en el Acta de Loredán antes de ser sancionadas por la “Rerum Novarum”.

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Los procuradores de representación familiar en la novena legislatura franquista (1967-1971)

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Trabajo de Francisco Miranda Rubio (1994).

En los últimos días de septiembre de 1967 aparecen publicadas en Navarra las candidaturas de José Ángel Zubiaur Alegre, alto funcionario de la Diputación, que había sido Diputado Foral por la Merindad de Pamplona y concejal de la capital navarra por elección del tercio familiar, y de Auxilio Goñi Donázar, industrial químico, ex-teniente alcalde de Pamplona ambos candidatos de ideología carlista. Sigue leyendo

Efervescencia juvenil en Montejurra 69

Floren Aoiz, El jarrón roto. La Transición en Navarra: una cuestión de Estado, Txalaparta, Tafalla, 2005, p. 167.

El Estado se mostró dispuesto a llegar hasta donde hiciera falta para despejar el terreno a Juan Carlos y quitar de en medio a los carlistas. En mayo de 1969, en los actos de Montejurra se gritó “¡Franco es un traidor, sí, señor!“, se quemó y pisoteó un retrato del Caudillo y hubo serios incidentes entre varios miles de jóvenes y las fuerzas represivas. Se caldeó tanto el ambiente que, ante la posibilidad de que los manifestantes se desplazaran a Iruñea, se había decido recurrir a una acción de fuerza. Un informe reservado indicaba que: “Los acontecimientos iban adquiriendo tal gravedad que el Gobernador Civil estuvo en contacto directo con Madrid y se sabe que de haberse realizado la marcha sobre Pamplona se hubiera producido un día de luto, puesto que la intención de la primera autoridad civil de Navarra fue, incluso, haber ordenado a las fuerzas disparar contra los manifestantes.