Hechos y más hechos (2019)

Diario de Noticias (Navarra)

31/01/2019

Mikel Sorauren

(…) Aquí es donde nos toca colocar el aspecto religioso que ha imbuido nuestra sociedad -la navarra-, haciendo que parezca el summum de la reacción. J. Herreros ha puesto en evidencia (Los orígenes del pensamiento español reaccionario 1988) que el reaccionarismo español en tanto que ideología, se ha limitado a alimentarse del conservadurismo católico francés. No es de extrañar en un medio cultural -el español- que no había superado el escolasticismo anquilosado medieval. Sorprende que un movimiento que al parecer ha marcado la España contemporánea, carezca de una réplica política definida. En ningún caso es atributo del absolutismo, sino que es un hecho generalizable al conjunto del pensamiento español de la época. Aparece en personajes aislados, algunos de los cuales terminarán identificándose con el Carlismo, aunque no necesariamente; ahí están los casos de Donoso Cortés y Balmes. Nada de extraño, puesto que el supuesto liberalismo español tardará en perfilar su aspecto, cuando menos hasta la Revolución del 68. Son todas estas razones que permiten rechazar el confusionismo con el que se sigue considerando el Carlismo en el caso vasco. Encontrar en los primeros meses de 1834 un texto que muestre los planteamientos republicano-federalistas en los carlistas vascos no produce mayor sorpresa que lo temprano del hecho. En febrero del 35 será la propia Diputación isabelina de Navarra quien atribuirá a Zumalacarregui esa inclinación y de forma contundente lo harán los carlistas vascos en 1838 directamente al infante Don Carlos.

Me parece superfluo seguir aportando datos, pero a los escépticos les diré que fue el mismo gobierno británico dirigido por Palmerston quien transmitió a través de su enviado al mismo pretendiente, -a la sazón refugiado en Inglaterra (1834)-, que la rebelión en el territorio vasco respondía a la reivindicación foral y no a la defensa de las pretensiones dinásticas del mismo pretendiente. Y es que los territorios navarros venían percibiendo desde hacia decenios los esfuerzos explícitos del poder español por eliminar los Fueros. Es este un hecho para el que no ha conseguido encontrar explicación convincente la Historiografía española -confusa ante un movimiento que infinidad de testigos califican de liberación nacional-. Los datos -hechos- son abrumadores; porque el autodenominado liberalismo español no enraizará, sino en tiempo tardío. El putativo borbón Alfonso XII se permitía proclamar: “…católico como mis padres, liberal como mi siglo…”. ¿Era esta la razón por la que era preferido al carlista, por -el supongo también liberal- Pío IX? No enredemos una materia que, de haber sido abordada sin prejuicios, nos llevaría a reconocer que el Carlismo vasco perseguía ante todo el Fuero, que no es otra cosa que el derecho de los navarros de todos los territorios históricos a un autogobierno no condicionado por instancia ajena. Sobre la religión y actitudes políticas, hay mucho que hablar. Aquí y en Rusia…

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