De Letitia a Letizia o cómo quedar bien con todos

El Mundo

14/07/2017

Conxa Rodríguez

Lady Cecilia Letitia Underwood (1785-1873), duquesa de Inverness, se casó con el príncipe Augustus Frederick, uno de los 15 hijos de Jorge III, instalándose en un apartamento del palacio de Kensington como miembro que era de la familia real. La duquesa era también absolutista y, tan pancha, organizaba salones con los absolutistas europeos que recalaban o residían en Londres. Los españoles eran los carlistas y se prodigaban en palacio en el siglo XIX cuando Gran Bretaña poseía un imperio. El infante Juan, de la rama carlista, y su esposa la archiduquesa Beatriz, eran los más asiduos a los convites de lady Letitia.

Hace 150 años, la familia real británica ya ejercía de representantes de la diplomacia del país. De hecho, el XIX es el siglo en el que se inician las visitas oficiales o de Estado como la que protagonizan estos días los monarcas españoles. A la reina Victoria la nombraron emperatriz de la India sin haber pisado suelo asiático en toda su larga vida. Eran otros tiempos en cuanto a desplazamientos. Lady Letitia, con sus ágapes del palacio de Kensington, mantenía sus alianzas con los absolutistas europeos, o las delegaciones diplomáticas en Londres, que sintonizaban con su defensa del Antiguo Régimen.

En 1847, cuando los catalanes libraban su segunda guerra carlista, el pretendiente Carlos Luis viajó a Londres en busca de apoyo para su causa. El gobierno liberal de la española Isabel II se quejó a su aliado británico por dar cobijo a los sublevados. El titular de Exteriores británico, lord Palmerston, contestó que Gran Bretaña era un país “protector de los perseguidos”. La diplomacia británica aderezaba su maestría de quedar bien con todos y afilaba lo que ellos llaman double standards. Si España giraba hacia el absolutismo, lady Letitia había tejido una urdimbre de amistades españolas que convertiría a ambos países en amigos; si España se mantenía liberal, era país aliado de Gran Bretaña. Siempre quedaban bien, al menos, con los europeos que no formaban parte de su imperio.

En 1849 acabó la guerra por el proteccionismo en España, y lady Letitia continuó como si nada abriendo sus salones a los que llegaban exiliados de España. Allí, Ramón Cabrera (Tortosa,1806-Virginia Water,1877) conoció a la que sería su esposa, una rica heredera que salvó al Tigre del Maestrazgo al caer, enamorada, a sus garras.

El contexto histórico en el que ha llegado la reina Letizia -de nombre tan parecido a Letitia- de visita de Estado a Reino Unido, es distinto al del siglo XIX. No obstante, los británicos han continuado refinando la diplomacia de quedar bien con todos. A día de hoy, las diferencias en Europa se plasman en partidarios y detractores de la Unión Europea. Reino Unido está poniendo a prueba de fuego su maestría diplomática en las negociaciones del Brexit. Quiere salir y quedar bien con la UE. Lady Letitia, probablemente, no nombraba Gibraltar, y menos aún Brexit, porque no venían al caso. La reina Letizia tampoco lo hará porque no le toca hacerlo. Así, todos quedan bien.

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