Carlismo y Memoria Histórica

Manuel Martorell

*Artículo publicado en el Nº 100 del boletín Montejurra de EKA.

Coincidiendo con el Año de la Memoria Histórica y su 70 aniversario, se celebraron el pasado mes de noviembre en Madrid dos congresos sobre la Guerra Civil: uno “de derechas”, organizado por una universidad privada -el C.E.U.- y el otro “de izquierdas”, patrocinado por el Ministerio de Cultura, razón por la cual este último, lógicamente, tuvo una mayor repercusión mediática.

Quien haya seguido el curso de los dos congresos, sacarán fácilmente la conclusión de que ni siquiera para realizar estudios y debates históricos los españoles pueden sentarse juntos a compartir experiencias en el terreno de la investigación. No solo desde el punto de vista intelectual, sino simplemente por sentido común, tal situación, por muy abiertas que estén todavía algunas heridas, resulta absurda.

Para bien o para mal, la sociedad española hace décadas que no está dividida en sectores sociales enfrentados. Ni la clase obrera ni los sindicatos mayoritarios mantienen precisamente posturas revolucionarias ni la burguesía está vinculada a ninguna contrarrevolución. De hecho, en líneas generales, no hay tanta diferencia, al menos desde el punto de vista social, entre los programas de las dos principales fuerzas políticas.

La organización de un congreso sobre la Guerra Civil por organismos públicos, como lo son el Ministerio de Cultura, la UNED y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, parecía una excelente ocasión para romper la polarización existente en los trabajos históricos sobre el conflicto. Lamentablemente no ha sido así, porque la práctica totalidad de la temática tratada en el congreso “oficial” tenía que ver, en sus múltiples apartados -militar, participación extranjera, cultura, economía, vida cotidiana, represión…-, con el bando republicano.

Hay que decir que el esfuerzo realizado para sacar adelante este encuentro internacional fue realmente encomiable, tanto en su organización como en su desarrollo, pero también hay que reconocer que no ha conseguido presentar la compleja temática de la Guerra Civil de forma global, enfocándola desde todos los puntos de vista posibles, dándole así una grandeza que no alcanzan los proyectos sesgados por la parcialidad.

Seguro que esta es la razón por la que, incomprensiblemente, de las 180 comunicaciones presentadas al congreso, a las que hay que añadir seis mesas redondas abiertas al público, solamente dos hacían referencia expresa al carlismo, algo realmente insignificante teniendo en cuenta el trascendental papel político y bélico que jugaron las unidades carlistas a lo largo de todo el conflicto pero, de forma muy especial, al comienzo del mismo.

Se confirma de esta forma una constante que se va repitiendo en los numerosos libros publicados sobre este tema en los últimos años: el carlismo y los requetés prácticamente han desaparecido de escena y de hacer caso a algunos de estos trabajos, ni siquiera hubieran intervenido en guerra.

Por otro lado, de las opiniones vertidas cuando se debatía la participación del carlismo, se desprenden algunas impresiones desgraciadamente hoy muy consolidadas no solo en la opinión pública en general sino también entre los propios historiadores.

La primera de ellas es la vinculación automática del Requeté con el franquismo e, incluso, con la Falange, como si realmente hubiera funcionado el proyecto político “unificado” que elaboraron Franco y Serrano Súfler. La segunda es la imagen que normalmente presenta al Requeté como la fuerza más sanguinaria del llamado “bando nacional”, responsabilizando a los dirigentes de la Comunión Tradicionalista liderados por Manuel Fal Conde de buena parte de los crímenes cometidos contra los simpatizantes y votantes del Frente Popular.

El problema, desde el punto de vista historiográfico, es que da la impresión de que se considera cerrado este capítulo, cuando apenas hay investigaciones sobre estos dos temas y todavía está todo por hacer. Resulta sorprendente, en este sentido, que la obra del británico Martín Blinkhora -“Carlismo y contrarrevolución”- todavía no haya sido superada pese a que se elaboró hace casi 30 años.

La gran cantidad de testimonios y documentos de los que hoy disponemos abren sugerentes líneas de investigación que es necesario acometer para romper con estas generalizaciones tópicas que, sobre todo, resultan improductivas desde el punto de vista de la investigación histórica.

Las tensas relaciones de la Junta Nacional con la Junta de Navarra y de esta con las organizaciones locales, la posición que tomaron los combatientes del Requeté en los frentes, donde se encontraba la inmensa mayoría de los militantes carlistas, ante asuntos como la represión o el decreto de unificación, las iniciativas tomadas por la dirección del carlismo que lo alejan de esa imagen sanguinaria o la importancia que en todo ello tuvo el factor religioso son solo algunos de los muchos temas que no han sido suficientemente investigados.

La mayor parte de los excombatientes a los que se les ha preguntado por ello reconocen, por ejemplo, que, si entre 1931 y 1935 no se hubiera atacado tanto a la religión, España seguiría siendo hoy una República y no una monarquía instaurada por la dictadura franquista.

Se podría decir que el mantenimiento de esas generalizaciones que meten en el mismo saco a todas las fuerzas que intervinieron en el llamado “bando nacional”, como si la unificación decretada “manu militari” hubiera realmente existido, es una victoria política de Franco incluso después de muerto.

No hubo unificación en la práctica ni esta fue aceptada por las bases ni por la máxima jerarquía del carlismo, por mucho que la dictadura se apropiara de algunos símbolos tradicionalistas, y el carlismo mantuvo una posición política distinta a las demás fuerzas, incluso en el espinoso asunto de la represión. Por eso, en honor de la verdad, temas como los citados no deberían haber caído en el olvido precisamente cuando se conmemora el Año de la Memoria Histórica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s