Valle-Inclán, “este gran don Ramón…”

El Mundo

24/12/2016

Ángel Vivas

La Biblioteca Castro publica la obra completa de Valle-Inclán

El año que se acaba ha sido un doble aniversario redondo de Valle-Inclán: el 150º del nacimiento y el 80º de la muerte. Excelente ocasión para volver a él, sobre todo si a las efemérides se añade -precisamente por los 80 años transcurridos- la liberación de los derechos de autor. Todo sumado, y para que las ganas de volver al gran don Ramón acaben de ser irresistibles, la muy plausible Biblioteca Castro de clásicos españoles ha decidido publicar su obra completa en cinco tomos. Los tres primeros, dedicados a su narrativa y ensayo y tan cuidados como es costumbre de la casa, están ya en la calle. A finales del año que va a empezar esperan tener listos los otros dos, dedicados a su magnífico teatro (¡Luces de bohemia!) y su poesía.

¿Qué obras completas son éstas? Todas las que Valle publicó en forma de libro, aunque hubieran tenido una versión previa en prensa, pero quedando excluidas las que sólo conocieron esa versión. Cuestión más importante aún, tratándose de él: ¿cuál es el texto base elegido para esta edición, teniendo en cuenta el complejo sistema de escritura y publicación de don Ramón, las numerosas variaciones (correcciones, supresiones, añadidos) que realizaba de una edición a otra de sus obras, dado su obsesivo afán de perfección literaria, la fiebre del estilo que le poseía? La Biblioteca Castro y la Cátedra Valle-Inclán de la Universidad de Santiago, responsables de esta edición, han optado por la decisión sin precedentes de escoger la editio princeps, con la excepción de Jardín Umbrío y El Ruedo Ibérico.

El motivo es mostrar los textos de Valle en el contexto estético-estilístico en que nacieron. Un ejemplo especialmente claro a este respecto es Sonata de Otoño, cuya primera edición responde a los postulados del Modernismo, del que Valle es el principal representante en España, mientras que la última y muy tardía (1933) tiene rasgos esperpénticos que algunos distraídos califican de pre-esperpénticos, obviando que es posterior a Luces de bohemia.

Otra novedad de estas Obras Completas es incluir su primera novela extensa, La Cara de Dios, aparecida póstuma y tardíamente, y acerca de la cual se ha hablado de autoría compartida. Lo cierto es que La Cara de Dios es una buena muestra del «reciclaje de materiales propios y ajenos» realizados por el escritor más de una vez en su carrera.

Así, los tres volúmenes que ya están en la calle recogen su narrativa breve (Femeninas, Epitalamio, Corte de Amor y Jardín Umbrío) y la citada La Cara de Dios, el primero; las Sonatas, Flor de Santidad, la trilogía de La Guerra Carlista, Una Tertulia de Antaño, La Media Noche y Tirano Banderas (ese gran precedente de la novela de tirano que, muchos años después, continuaron Miguel Ángel Asturias, García Márquez o Arturo Roa Bastos), el segundo; y El Ruedo Ibérico y otros textos relacionados con el fin del reinado isabelino (Fin de un Revolucionario, Un Bastardo de Narizotas y El Trueno Dorado), así como su importante ensayo La Lámpara Maravillosa, el tercero.

De El Ruedo Ibérico escribió hace años Francisco Umbral: «No dice uno, naturalmente, que sea el mejor libro del mundo. Ningún libro es el mejor del mundo, ni falta que hace, que esto no es la Vuelta Ciclista a España, [pero sí] el libro en prosa creadora que más ha influido en mí y en mi escritura, y que, por otra parte, me parece la mejor novela española del siglo».

El conjunto -de los inicios en que bebe del decadentismo finisecular, de ascendencia sobre todo francesa, hasta ese Ruedo Ibérico, pasando por el modernismo y los relatos de ambiente gallego- permite comprobar, si hiciera falta a estas alturas, el carácter de eximio escritor de Valle-Inclán. Pero aún el de extravagante ciudadano que era la segunda parte del binomio que le adjudicó el dictador Primo de Rivera se pone en tela de juicio por los responsables de estas Obras Completas. Es cierto que un vasto anecdotario, alimentado en buena parte por él, ha llegado a difuminar su verdadera personalidad.

Del origen de su característica manquera, el mismo Valle-Inclán dio numerosas versiones (más de 160 llegó a contar su tocayo Gómez de la Serna), a cual más estupenda; una de las mejores era la que le presentaba en África con su criado, perseguidos por un tigre, y él le ordenaba al criado que le cortara el brazo para arrojárselo al tigre y entretenerlo mientras huían.

Sin embargo, «este gran don Ramón de las barbas de Chivo», como le llamó Rubén Darío, fue «un individuo inconformista, independiente y lúcido… Un hombre que se tomaba su trabajo muy en serio… Un trabajador incansable [que, sin embargo] no fue un escritor de torre de marfil», según Margarita Santos Zas, directora del grupo de especialistas encargado de estas Obras Completas.

El Valle-Inclán que emerge de ellas es complejo pero no contradictorio o «en discordia consigo mismo» (esteticista/comprometido, modernista/creador del esperpento, carlista/izquierdista). Esta edición presenta «una visión más integradora del arte de Valle-Inclán… Una imagen de Valle en evolución, pero no cismática» (Margarita Santos).

Edición que añade un magnífico eslabón a la Biblioteca Castro, el primero de los cuales, allá por 1993, fueron unas, entonces inexistentes en el mercado, Obras Completas de Cervantes. Dirigida por Santiago Rodríguez Ballester, la Biblioteca Castro ha consolidado una colección canónica de obras completas de autores clásicos españoles, quizá lo más parecido a la Pléiade francesa (por lo cuidado de los aspectos materiales y formales de la edición) con que contamos en España. El actual director literario de la colección es el director de la Real Academia, Darío Villanueva, y su antecesor fue Domingo Ynduráin.

Cada volumen va precedido de una detallada introducción a cargo de un especialista en el autor de que se trate. Y junto a los autores tan imprescindibles como previsibles (Cervantes, Lope, Calderón, Santa Teresa…), no faltan otros como Unamuno o Cunqueiro. Además, la Biblioteca Castro ha recuperado textos difíciles de localizar cuando no inencontrables. La publicación en 10 volúmenes de la General estoria de Alfonso X es, quizá, el gran hito de la colección.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s