Crónica de una huelga (2004)

2004palestina1

Invitada por la Autoridad Nacional Palestina, la Princesa María Teresa de Borbón Parma – en su condición de Presidenta de la Fundación CIVIS y profesora universitaria – estuvo durante los días 22-25 del pasado mes de agosto en Ramallah, acompañada por el Cónsul de España. Mantuvo dos entrevistas con el Presidente Arafat, visitó diversas universidades y distintos organismos humanitarios, tanto en Jerusalén como en Belém. El siguiente texto, recoge algunas de las experiencias vividas durante esta visita.

La niña me mira con una intensidad extraña, una intensidad casi palpable que se extiende por toda la jaïma como si, a la vez, la fatalidad y una desesperada esperanza se dieran cita en el mudo mensaje de sus oscuros ojos. Sostiene una foto, la de su padre preso desde hace cuatro años y ¡hasta para cuantos mas! Sin motivos. Sin juicios. A su lado otros niños con otras fotos y mujeres también, con fotos de sus hijos, de sus nietos, consumidas por el dolor. Es una jaïma amplia que apenas protege del sol implacable, una jaïma en silencio. Las familias de los presos de Belem están aquí reunidos para comulgar con los suyos que han iniciado una huelga de hambre desde hace ya doce días. Son 7500 prisioneros “políticos” de Ramala y Gaza, entre ellos 780 mujeres, madres de familia y 280 niños de catorce años. Quieren que se les reconozca los derechos de la Convención de Ginebra: atención médica, visita de las familias, acceso a los libros. Estos derechos les están denegados. Los organismos internacionales han señalado ya las condiciones inadmisibles de su detención.

A mi lado el Alcalde de Belem, un cristiano cuya mirada tiene la misma densidad dolorosa. Yo les digo: “su voz será oída…” ¿Qué voz? No tienen voz, solo miradas que son como una voz vibrante que clama por la dignidad, por la libertad, por la justicia de un pueblo.

También su líder, el mítico Yaser Arafat, que acabo de visitar en su “blockhaus”, es prisionero. Pero su alma poderosa escapa del “blockhaus” y visita todas las tierras palestinas, tan parecidas a Castilla, a Aragón. Recorre los caminos que unen a los pueblos ahora cortados por montículos de arena para que no puedan pasar los coches, el tráfico de sus carreteras interrumpido por “check-points” interminables, también para la Media Luna Roja que trabaja a duras penas teniendo que enfrentarse a los disparos (hay muchas víctimas entre el personal médico). Visita a su pueblo devastado por la pobreza cuyo índice se ha elevado al 70% en los tres últimos años. Un pueblo agotado, alcanzado por una nueva calamidad: las balas utilizadas por el ejército israelí, las carrocerías de los tanques llevan uranio empobrecido, pero el efecto es conocido: los casos de cáncer se han duplicado y también los casos de infertilidad femenina. Visita su tierra comida por el muro que avanza inexorablemente, ocupada por asentamientos israelíes, militarmente defendidos, desde donde se puede disparar (4000 palestinos han muero así en los tres últimos años) que crecen por doquier.

“Han destruido nuestras iglesias mas antiguas (como Santa Bárbara), la venerable mezquita de Al-Acsa esta amenazada… quieren destruir hasta nuestra memoria…” dice el Presidente.

Sin embargo Palestina vive… El Rais (el Presidente) es capaz de bromear. La universidad de Bir-Zeit se levanta hermosa y activa de la mano de su rector, el Doctor Hanna Naseer. Se vuelve a construir lo destruido diariamente o se intenta hacerlo. Se intenta vivir como si… como si las cosas pudieran mejorar, aunque están empeorando… como si la amistad entre dos pueblos que el acuerdo de Oslo parecía presagiar fuera posible, cuando el odio crece día a día, a pesar de los admirables testimonios de intelectuales y colectivos israelitas, minoritarios y heroicos que, recordando su propio sufrimiento, denuncian día a día los abusos, la injusticia de la ocupación y el peligro para la sobrevivencia de su propio país que representan… como si el mundo se preocupara de Palestina cuando en realidad mira hacia otro lado (aunque en términos de solidaridad hay fantásticos testimonios de los cooperantes de las distintas ONG y de los que ayudan a la Media Luna Roja). Los estados europeos no dan los pasos definitivos como deberían.

Esta huelga de hambre, dramática como son todas las huelgas de hambre, debería sacarnos de nuestra pasividad. La Paz sería posible, el consenso aun lo sería. No podemos, nuestros pueblos cargados de una herencia peculiar, nuestros gobiernos, no pueden asistir impasibles a la muerte de los dos pueblos, amenazados ambos, el Palestino en perder su libertad, su esperanza, el otro el Israelí de perder nada menos que su alma. Y nosotros, los de Ponce Pilatos de hoy, también.

2004palestina2

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s