1986: Nace Izquierda Unida

Miguel Izu, 15 Años de Izquierda Unida de Navarra/Nafarroako Ezker Batua (1986-2001), Izquierda Unida de Navarra/Nafarroako Ezker Batua, Pamplona/Iruña, 2002, pp. 13-18.

Izquierda Unida fue creada el 27 de abril de 1986 en Madrid como coalición electoral formada por los siguientes partidos: Partido Comunista de España (PCE), Federación Progresista, Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), Partido de Acción Socialista (PASOC), Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), Partido Humanista, Partido Carlista, Izquierda Republicana y varios independientes. Ese día se firmaba en Madrid un documento titulado “Bases de acuerdo para la constitución de la Plataforma de Izquierda Unida” con el siguiente contenido:

Preámbulo

El desvanecimiento del proyecto de cambio, como consecuencia de la actitud centrista del Gobierno del PSOE en lo económico y su derechización en todo lo referente a la política exterior y de defensa, plantea a todas las fuerzas progresistas de España la necesidad de buscar las bases de convergencia, sobre las cuales llegar a un acuerdo, con vistas a la formación de una plataforma electoral conjunta de cara a las elecciones legislativas de 22 de Junio de 1986.

La demanda pública de un proyecto alternativo desde la izquierda se deja sentir ahora mucho más, y al tiempo se hace más viable, tras la experiencia del Referéndum sobre la OTAN, en el que dentro de los casi siete millones de ciudadanos que votaron no, una elevada proporción lo hizo planteándose una nueva concepción de la política.

La formación de esa plataforma electoral es, pues, una ineludible necesidad para recuperar la esperanza que subyace en los anhelos de tantos españoles que se pronuncian por la paz y la neutralidad, el trabajo para todos, y la consagración, en definitiva de una democracia avanzada sin espacios excluidos a la soberanía popular; y en la cual la participación cotidiana constituya un elemento significativo en paralelo a las consultas electorales.

La formación de la plataforma electoral se corresponde asimismo con el sentimiento de que somos muchos los que coincidimos en las tradiciones renovadas del movimiento obrero, los planteamientos emergentes de carácter ecologista, el progresismo económico y para la participación política, y la necesidad de rescatar lo que es una visión moderna de un socialismo democrático. Todo ello para el impulso del progreso de una sociedad compleja y diversificada, en la que se han experimentado transformaciones importantes desde el punto de vista filosófico, sociológico, tecnológico y en el modo de formación de las decisiones políticas, económicas y sociales.

En función de todas las motivaciones expuestas en el Preámbulo los partidos políticos y las personas independientes que nos hemos reunido en Madrid, el 27 de abril, hemos acordado suscribir un pacto electoral para formar la

PLATAFORMA DE LA IZQUIERDA UNIDA,

que integran todos los abajo firmantes, y los que en lo sucesivo decidan incorporarse a ella; sin que a tales efectos tenga ningún carácter restrictivo la forma en que -por razones legales y a los efectos del registro oficial- la Plataforma de la Izquierda se inscriba como coalición electoral.

Ciertamente, la Plataforma de la Izquierda Unida es la respuesta que damos de inmediato, apremiados por la urgencia de los plazos, a la convocatoria electoral del próximo 22 de junio de 1986. Pero esa respuesta la concebimos como a una convocatoria abierta a todas las incorporaciones que se produzcan; e invitando, ya desde ahora, a que se formen plataformas de la Izquierda Unida a nivel de las distintas Comunidades Autónomas, provincias, ciudades, pueblos, centros de trabajo, de estudios, etc.

Todas las fuerzas políticas integradas en la Plataforma de la Izquierda Unida, coordinadas de forma flexible, se esforzarán por promover la más amplia movilización política electoral.

Nuestro propósito lo enunciamos además, con todo el respeto a las iniciativas que surjan en ciertas Comunidades Autónomas con fines similares; y también desde ahora ofrecemos toda nuestra cooperación para aunar los que puedan ser anhelos y esfuerzos comunes.

La Plataforma de la Izquierda Unida, aunque como ya hemos indicado, la constituimos bajo premuras de los próximos comicios de junio, va más allá de un planteamiento coyuntural. Pretende ofrecer a la ciudadanía un proyecto estratégico, cuyo propio dinamismo podrá dar todo su alcance a la idea de que hay una izquierda que se une para impulsar una política progresista al nivel de nuestro tiempo.

La constitución de Izquierda Unida se presenta en Madrid en una rueda de prensa celebrada el día 29 de abril. Se constituye como órgano rector de la coalición una Comisión Política de 17 miembros presidida por Gerardo Iglesias (PCE) y con Alonso Puerta (PASOC) como vicepresidente, con representantes de los partidos coaligados y con los independientes Cristina Almeida (designada como portavoz y representante legal), Jaime Miralles y José Luis Balbín. Posteriormente se constituirían comisiones políticas también en las diversas Comunidades Autónomas.

De los partidos integrantes de la coalición únicamente tenían organización propia en Navarra el PCE (dentro del Partido Comunista de Euskadi-Euskadiko Partidu Komunista, PCE-EPK), el PCPE y el Partido Carlista, que entraron en conversaciones para presentar las candidaturas. El 29 de abril se celebra ya una primera reunión a la que asisten representantes de estos partidos, sindicalistas y profesionales, y seguidamente se ponen en marcha unas comisiones de trabajo para elaborar el programa. El PCPE, después de poner como condición para tomar parte que se incluyera en el programa electoral la integración de Navarra en Euskadi y el reconocimiento del derecho de autodeterminación, decidió finalmente no concurrir a las candidaturas de Navarra. Asimismo EE, a quien se ofreció participar (siguiendo el ejemplo catalán, donde la Entesa dels Nacionalistes d’Esquerra se integró en la coalición, allí denominada Unió de l’Esquerra Catalana), rechazó su inclusión y prefirió comparecer con sus propias listas. Finalmente las candidaturas en Navarra se integraron por miembros del Partido Carlista, del PCE-EPK e independientes.

La lista al Congreso de los Diputados fue encabezada por el economista y asesor de CC.OO. Javier Bezunartea, independiente, seguido de Juan Pedro Arraiza (Partido Carlista), Francisco Jiménez (PCE-EPK), Feliciano Vélez (Partido Carlista) y Fernando Viedma (independiente). Para el Senado los candidatos eran Tomás Fernández (PCE-EPK), Ana Figueras (independiente) y José Ángel Pérez-Nievas (Partido Carlista). Una vez presentada la candidatura, la Junta Electoral Central prohibió a IU el uso de las siglas del PCE-EPK tras la demanda presentada por el sector disidente de este partido que se presentaba a las elecciones bajo la denominación de Mesa por la Unidad de los Comunistas y seguía el liderazgo de Santiago
Carrillo.

El 16 de mayo, en los locales que se habían alquilado como sede de la coalición en la calle Navas de Tolosa de Pamplona se hace la presentación ante los medios de comunicación de la candidatura y de la campaña. Los lemas de la campaña eran “IU, Hace falta” y “Nos van a oír”, y el objetivo general recomponer la izquierda en defensa de los trabajadores.

Los principales puntos del programa electoral eran los siguientes. Rechazo de la OTAN y de la política de bloques; denuncia de los convenios militares con los Estados Unidos y postura a favor de la neutralidad de España. Rechazo del bipartidismo. Denuncia de la ley antiterrorista y del recorte de las libertades. Impulso del proceso autonómico con el horizonte del Estado federal. Condena de la violencia “venga de donde venga” (recordemos que eran los años del GAL). Economía mixta que incluyera la planificación democrática, un sector público fuerte y la nacionalización de la gran banca. Redistribución de la renta, lucha contra el paro, jornada de 35 horas y adelantamiento de la edad de jubilación progresivamente hacia los 60 años. Como temas específicos de Navarra: reforma agraria; desdramatizar y quitar visceralidad a la cuestión Navarra-Euskadi, con la creación de comisiones para su estudio en ambos parlamentos y someter la solución que se adoptara a referéndum; desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas y búsqueda de salidas políticas para la situación de violencia.

La campaña electoral se realizó con medios modestos (IU fue la fuerza política que menos presupuesto tenía para campaña electoral en Navarra) y finalizó con una cena-mitin en un restaurante de Pamplona. No se recibió otra visita de líderes de la coalición que la de Salvador Jové, responsable de temas agrarios, y únicamente se pudo insertar publicidad en la prensa el último día de campaña. La mayoría de los medios de comunicación concedió tanto espacio como a IU a la candidatura de Santiago Carrillo, que a la postre cosechó un sonoro fracaso (225.000 votos en toda España y ningún diputado).

El resultado de esta primera comparecencia de IU en las urnas no fue muy satisfactorio en Navarra, resultando una coalición con menos apoyos que la suma de los que en las elecciones de 1983 al Parlamento de Navarra habían obtenido los partidos que la componían: 4.244 votos (el 1,6 %) frente a los anteriores 6.733 y 1.712 votos de Partido Carlista y PCE-EPK, respectivamente. Pese al esfuerzo hecho por ambas formaciones, y a que ya habían colaborado en los últimos años del franquismo y en la transición en el seno de la “Platajunta”, no se había disipado en el imaginario colectivo la aparente contradicción de unir dos fuerzas políticas que en la guerra civil habían combatido en trincheras opuestas, argumento que fue utilizado en su contra en la campaña electoral.

Mejor resultado se lograba a nivel de toda España: unos 935.000 votos (el 4,57 %) y 7 diputados; lejos de los siete millones de votos que obtuvo el “no” en el referéndum de la OTAN, pero mejorando lo obtenido por el PCE y demás fuerzas de izquierda en las elecciones de 1982. El resultado era especialmente positivo en Andalucía, donde se celebraban al mismo tiempo elecciones para el parlamento autonómico, y donde IU-Convocatoria por Andalucía (una candidatura que se venía trabajando desde 1984) obtenía el 17,9 % de los votos y 19 escaños sobre 109.

Los candidatos de IU valoraron el resultado de las elecciones en Navarra como un punto de partida e hicieron un llamamiento a otros grupos de izquierda (en particular, a EE, que tampoco había obtenido un buen resultado) para ir trabajando de cara a las elecciones municipales y autonómicas de 1987, al tiempo que anunciaban la inmediata puesta en marcha de un proceso participativo a nivel local, de barrios y de centros de trabajo para elaborar los programas electorales.

A nivel general la dirección de IU estimó que los resultados estaban lejos del potencial de voto que tenía la izquierda, pero que se había dado el primer paso para configurar un proyecto progresista. Los siete diputados de IU no pudieron constituir grupo parlamentario propio, ya que una interpretación rigurosa del reglamento del Congreso, que exigía superar el 5 % de votos, no permitió sumar los votos obtenidos por las candidaturas presentadas por IU en Canarias y Galicia con denominación propia (“Coalición Izquierda Canaria Unida” y “Plataforma Galeguista e de Esquerda Unida”), con lo cual ni añadiendo los obtenidos por EE, que ofreció sus dos diputados para completar el mínimo exigido, eran suficientes. Que no se facilitara la constitución de grupo parlamentario llevó a que los diputados de IU como protesta se ausentaran del hemiciclo durante el discurso de investidura de Felipe González. Finalmente se permitió la constitución de una “agrupación de diputados” con portavoz propio, siendo designado Enrique Curiel, dentro del grupo mixto (un grupo artificialmente inflado porque a consecuencia de la crisis de CP, provocada por sus malos resultados electorales, tanto los diputados del PDP como algunos escindidos de AP se adscribieron al mismo, y algunos meses después hicieron lo propio los del PL).

Pasado el verano la actividad de la coalición se dirigió a preparar las elecciones autonómicas y locales del año siguiente, ya que sus miembros expresaron el deseo de concurrir en todas las Comunidades Autónomas y en los municipios importantes. Se elaboró un documento titulado “Izquierda Unida: un nuevo paso adelante” suscrito por los miembros de la coalición en el que se recogía el compromiso electoral ante las elecciones municipales, autonómicas y europeas, la decisión de articular IU en toda España como fuerza política no sólo de ámbito parlamentario, y la apertura de un amplio proceso de debate con la finalidad de ir configurando un programa estratégico.

Previamente a las previstas elecciones de 1987 se produjo la convocatoria anticipada de elecciones del Parlamento Vasco para el día 30 de noviembre, como resultado de la crisis del PNV que había dado lugar a la escisión de EA. A estas primeras elecciones autonómicas IU concurrió en solitario después de un ofrecimiento de acudir conjuntamente a EE que no obtuvo respuesta. El resultado no fue bueno: solamente 6.750 votos (0,59 %), y ningún representante. La candidatura tuvo que competir directamente con la presentada con las siglas PCE-EPK por el sector escindido no integrado en IU, que obtuvo el 0,5 %.

En el mes de noviembre IU y el resto de las organizaciones que habían formado la Plataforma Cívica convocaron una manifestación en Madrid, a la que acudieron varios miles de personas, bajo el lema “Nos engañan sobre la OTAN”. Continuaba esta manifestación la polémica surgida en el Congreso ante la filtración de documentos en torno a las negociaciones del Gobierno con la OTAN en las que se ponía de manifiesto que las condiciones del referéndum se estaban incumpliendo y se iba a producir una integración de facto en el aparato militar. Este mismo mes en Pamplona IU apoyó, con otras organizaciones, una manifestación contra la ubicación de instalaciones militares en el Perdón, y en la que también se plasmaba el rechazo a la OTAN.

A mediados de febrero se celebra en Pamplona el VII Congreso Federal del Partido Carlista el cual, tras rechazar diversas propuestas dirigidas a disolverse o a cambiar de nombre y permanecer dentro de IU como partido o corriente, elige una nueva dirección partidaria de abandonar la coalición. En las elecciones que se celebran en junio no presentan candidaturas y solicitan la abstención o el voto en blanco.

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