Demandas autonomistas en Castilla, La Rioja, Cantabria y León

En los inicios de la Transición el Partido Carlista fue una de las primeras fuerzas políticas en reclamar la autonomía tanto para Castilla como para La Rioja o Cantabria. La cuestión “leonesa” hasta después de las elecciones de 1977 no empezó a plantearse, pero casi inmediatamente fue asumida por los carlistas leoneses.

Fuerzas políticas en el proceso autonómico de Castilla y León 1975-1983, Mariano González Clavero, Tesis de Doctorado de la Universidad de Valladolid.

La constitución de Coordinación Democrática de Castilla y León fue más tardía: el 2 de agosto de 1976. En su presentación de ésta demandaron la supresión de las instituciones y leyes franquistas, además de la amnistía, las libertades plenas de los partidos, la libertad sindical, de reunión, de asociación, manifestación, expresión, y «el pleno derecho del ejercicio de las libertades políticas de las distintas nacionalidades y regiones del Estado español»89. Como sus homólogos en el resto del Estado, Coordinación Democrática de Castilla y León organizó paros y manifestaciones.

89 «Constitución de Coordinación Democrática de Castilla y León», ENdC, 3/8/76, p. 3, y «Ha quedado constituida la Coordinación Democrática Regional de Castilla y León», EAdS, 3/8/76, p. 5.

El antiguo Partido Carlista había evolucionado desde el tradicionalismo al socialismo autogestionario. Semejante giro ideológico se produjo de la mano del máximo representante del carlismo, Carlos Hugo de Borbón y Parma. Bajo su dirección el carlismo pasó a propugnar el socialismo autogestionario, pedir un Estado federal y el pluralismo político en España316. Alineados con las plataformas unitarias de oposición, los nuevos planteamientos ideológicos de este partido hacían que algunos denominaran a éstos “Carlistas de Carlos Marx”. Estos postulados condujeron a la ruptura con el régimen de Franco y a la expulsión de España de Carlos Hugo de Borbón317.

La implantación de esta rama del carlismo en las provincias castellanoleonesas fue muy superficial. Sin embargo, el 19 de diciembre de 1976 en Villalar de los Comuneros las direcciones provinciales del partido en las actuales provincias de la autonomía castellanoleonesa formaron el Partido Carlista Castellano-Leonés318. De igual forma, surgieron partidos carlistas en Cantabria y La Rioja. Pese a todo, la fuerza del carlismo en estas provincias era muy reducida. Sólo en la capital vallisoletana el carlismo tuvo cierto vigor, sus miembros participaron activamente en el movimiento obrero sobre todo a través del sindicato CCOO319. También fue Valladolid la única provincia donde concurrió el Partido Carlista a las primeras elecciones generales. Al igual que los partidos radicales de extrema izquierda, el grupo de Carlos Hugo no consiguió ser legalizado antes de las elecciones por lo que tuvo que emplear la fórmula de Agrupación de Electores Carlistas para presentarse a las elecciones.

318 «Constituido el Partido Carlista Castellano-Leonés», ENdC, 21/9/76, p. 5.

319 «El Partido Carlista y las dificultades de su no legalización», ENdC, 27/5/77, p. 3.

En la línea programática de los partidos de izquierda se pueden insertar las tesis del Partido Carlista de Carlos Hugo. El Partido Carlista de Castilla y León sintetizaba su objetivo final en la idea de «una Castilla y León libres y federadas en el marco de un Estado español socialista, autogestionario y federal», aunque como objetivo inmediato pedían la redacción de un Estatuto de Autonomía provisional359. Esta fuerza era uno de los pocos grupos políticos que tenía claro —a mediados de 1977— la configuración territorial que debía tener la región castellanoleonesa: las nueve provincias de la actual Comunidad Autónoma de Castilla y León.

359 “Editorial”, Villalar, Boletín Regional del Partido Carlista de Castilla-León, febrero 1977, nº 1, pp. 1-2. En el cartel del Partido Carlista llamando a participar en el Villalar de 1977 aparece un mapa de Castilla y León con la configuración territorial de la actual autonomía castellanoleonesa, Villalar, Boletín Regional del Partido Carlista de Castilla-León, abril 1977, nº 3, p. 6.

  1. 3. 1. Burgos por la autonomía (1977)

Numerosas fuerzas políticas, sindicales y regionalistas mostraron su adhesión a la convocatoria de la manifestación. Entre los promotores además del mismo partido socialista estuvieron: PCE, ORT, PTE, Movimiento Comunista de Castilla y León (MCCL), Partido Carlista de Castilla y León (PCCL), Asociación Democrática de la Mujer de Castilla y León y el Instituto Regional Castellano-Leonés. Mostraron su adhesión: Falange de las JONS (Auténtica), Comunidad Castellana, CCOO, USO, UGT, la Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores (CSUT), y Sindicato Unitario (SU). Enviaron telegramas de apoyo la Federación Socialista Gallega, la Sevillana y la de Palma de Mallorca. Por lo tanto, los grandes ausentes de la manifestación fueron la UCD, AP y Alianza Regional.

Por fin, el domingo 25 de septiembre casi diez mil personas avanzaron en orden desde la estatua del Cid a la Plaza del Rey San Fernando. La marcha la encabezó una pancarta en la que se leía “Estatuto de autonomía para Castilla y León”.

54 «Miles de personas en la manifestación pro autonomía de Castilla y León», DdB, 27/9/77, p. 6.

  1. 3. 2. Constitución del Plenario de Entidades Regionalistas y Políticas

Efectivamente, la reunión tuvo lugar el 1 de octubre, pero no en la sede del PTE, sino en la villa de Tordesillas. Poco a poco, este municipio vallisoletano se estaba convirtiendo en sede de importantes eventos regionalistas. Esta vez a los asistentes se unieron las asociaciones regionalistas: Alianza Regional, Instituto Regional y Comunidad Castellana. Del mismo modo, Partido Carlista y Falange Auténtica pasaron a engrosar la lista de partidos participantes. En calidad de observador quedó la central sindical Confederación Nacional de Trabajadores.

55 «Positiva reunión de fuerzas políticas sobre la autonomía regional», ENdC, 2/9/77, p. 3.

56 «Reunión de partidos y entidades regionalistas, en Tordesillas», ENdC, 2/10/77, p. 7

Fue la cuestión de la redacción del futuro Estatuto de autonomía la que suscitó más vivas polémicas. La Constitución española no había sido redactada y la normativa jurídica por la que se regirían las autonomías era todavía una incógnita. No obstante, el PCE y otros partidos de la extrema izquierda habían empezado a redactar borradores de lo que debería ser el futuro Estatuto. Mientras los grupos de izquierda pedían que se trabajara ya en la confección del Estatuto, los partidos del centro y la derecha preferían esperar a que terminara la redacción de la Constitución para avanzar en esta cuestión.

57 «Los castellanistas, tras la autonomía», EAdS, 3/10/77, p. 4.

58 «Reunión de partidos y entidades regionalistas, en Tordesillas», ENdC, 2/10/77, p. 7; y «Los castellanistas, tras la autonomía», EAdS, 3/10/77, p. 4.

  1. Incertidumbres sobre la configuración territorial: León, Logroño y Santander

No sólo los medios de comunicación de la región se habían interesado por la cuestión de la configuración territorial de Castilla y León, sino que la prensa nacional también se hizo eco del problema. Fue el caso de El País, para quien la preautonomía castellanoleonesa estaba paralizada por el problema territorial que suponía la integración de las provincias de León, Logroño y Santander94.

Los parlamentarios de Logroño pidieron desde el primer momento al ministro de relaciones con las Regiones que les fuera concedida la preautonomía uniprovincial. La situación en Santander era más complicada porque las diputados y senadores de esta provincia estaban divididos entre partidarios de incorporarse a la preautonomía castellanoleonesa, y los que deseaban una autonomía uniprovincial. Incluso la propia UCD santanderina estaba escindida, ya que en su seno convivían posturas a favor y en contra de la conversión de Santander en autonomía uniprovincial. Un caso distinto fue la provincia de León, en ésta Rodolfo Martín Villa ejerció su influencia para que se mantuviera a la expectativa. La provincia leonesa no se incorporaría a la petición de preautonomía castellanoleonesa, pero tampoco iba a emprender el camino hacia la vía uniprovincial96.

Sin embargo, ante las dudas existentes decidió «esperar a la Constitución y no reconocer preautonomía ni a León, ni a Santander, ni a Logroño»97. Esta negativa sirvió de acicate para que los grupos cántabros, leoneses y riojanos favorables a la autonomía uniprovincial iniciaran todo tipo de acciones y presiones para conseguir autonomía fuera del ámbito castellanoleonés.

Mucho más decididos a la hora de pedir la autonomía leonesa fueron el PSP y la LCR de León (…) Otros partidos minoritarios igualmente negaron su apoyo a la unión castellanoleonesa, como fue el caso de los carlistas y de Izquierda Republicana129 (…)A favor de la integración en Castilla y León estuvo desde el primer momento el PCE leonés (…) Esta postura fue apoyada por la mayoría de partidos de la extrema izquierda —excepto la LCR— (…) El MCCL lanzó el siguiente interrogante: «¿No estaremos en un caso similar al de los derechistas navarros que tratan de impedir la entrada de Navarra en Euskadi?»133. Sin embargo, los partidos de extrema izquierda no se hicieron esa misma pregunta respecto a Logroño y Santander.

  1. 2. Nuevas identidades: de Logroño a La Rioja, de Santander a Cantabria.

El primer día del mes de diciembre de 1977 El Adelantado de Segovia lanzó un titular muy significativo en su sección regional: “Primera deserción (la Rioja) en la Asamblea de Parlamentarios de Castilla y León”. Los miembros de la UCD y el PSOE riojanos habían llegado al acuerdo de exigir la autonomía de La Rioja sin adscripción a ningún otro territorio, es decir la autonomía uniprovincial139. Desde octubre de 1977 los parlamentarios riojanos habían formado su propia Asamblea de Parlamentarios. Los únicos representantes de Logroño que habían acudido a reuniones celebradas en Castilla y León habían sido los de la UCD. Sin embargo, siempre dejaron constancia de que lo hacían en calidad de observadores y remarcando la personalidad de La Rioja. Aunque en principio formaron parte de la Asamblea de Parlamentarios de Castilla y León, en diciembre decidieron abandonarla y en enero de 1978 iniciaron una campaña autonómica para negociar con el gobierno un régimen preautonómico uniprovincial140.

Desde junio de 1977 la asociación regionalista Amigos de la Rioja había mantenido una intensa actividad en pro del fomento de la identidad de La Rioja. Este grupo hizo una gran labor de proselitismo entre parlamentarios, fuerzas políticas, movimientos sindicales y campesinos, asociaciones de empresarios, entidades culturales, etc. Desde octubre Amigos de la Rioja tenía un objetivo claro: que no se encuadrara a la provincia de Logroño en ningún territorio vecino —Aragón, Castilla y León, Navarra o País Vasco—. Según este movimiento riojano la autonomía no iba a venir regalada de Madrid, sería necesario conquistarla por los propios riojanos141

La postura a favor de la autonomía riojana tuvo un amplio apoyo entre los grupos de extrema izquierda: MC, ORT, PTE, así como de Izquierda Democrática y el Partido Carlista. El PCE y el PSOE también se mostraron de acuerdo con una autonomía riojana que defendiera su identidad, pero sin descartar la posibilidad de articulación con el País Vasco. Igualmente, el senador de la UCD, Carmelo Fernández Herrero expresó la voluntad de su partido de conseguir un autogobierno para La Rioja. Pero si La Rioja debía articularse en una región mayor, ésta debía ser la castellanoleonesa y no el País Vasco. Alianza Popular que contaba con representación parlamentaria decidió no pronunciarse de forma clara sobre la cuestión regional riojana149.

La cuestión regional en la provincia de Santander a mediados de 1977 era más problemática que la de Logroño. ADIC había tenido una actuación más prolongada que su homónima Amigos de la Rioja. Desde el 3 de marzo de 1977 ADIC había adoptado la tesis de que “Cantabria es Región” y no admitía incorporación a ninguna de las regiones vecinas. Tras las elecciones de junio «A la sombra de ADIC, los partidos políticos de Cantabria también fueron tomando opción sobre el tema regional»151. Como en Castilla y León o La Rioja el partido más activo en la petición de autonomía fue el PTE. Éste fue también el primer grupo que se posicionó a favor de Cantabria como autonomía uniprovincial. Pronto le siguieron de forma decidida el Partido Carlista, ORT e Izquierda Democrática. Igualmente partidarios de una Cantabria desvinculada de otras regiones, aunque de forma menos resuelta, fueron el PSOE, PSP y el Partido Comunista. Al contrario que en Logroño, AP sí que tomó una postura clara desde el principio: la provincia de Santander debía estar vinculada a Castilla y León. Con esta postura coincidían el PSDE —que dejó de ser operativo tras las elecciones de junio de 1977— y Comunión Tradicionalista, aunque en este último caso más que defender la unión con Castilla y León rechazaban la autonomía. La gran incógnita era la postura del partido mayoritario en la provincia santanderina, la UCD. En esta fuerza existían dos ramas claramente diferenciadas: la que estaba a favor de la autonomía cántabra, encabezada por el diputado Justo de las Cuevas González —que era miembro de ADIC—; y la liderada por Francisco Laínz Gallo que estaba por la vinculación de Santander con la región castellanoleonesa152.

Ante esta división de opiniones ADIC inició una fuerte campaña autonomista para atraerse a los partidos hacia sus posiciones autonómicas. Pocos días después de las primeras elecciones democráticas —el 26 de junio—, la asociación regionalista convirtió el I Festival de Música Folklórica en un acto de afirmación cántabra. Transcurrido casi un mes, ADIC junto con otras fuerzas políticas como PTE, ORT, PSP y Partido Carlista, constituyen el Organismo Unitario para la Autonomía de Cantabria.

El 25 de agosto el Comité Provincial de la UCD santanderina expuso el interés que tenía la provincia en integrarse en la región castellanoleonesa. Ante estos hechos, el Organismo Unitario decidió hacer una primera demostración de fuerza y convocó para el 27 de agosto una manifestación a favor de la autonomía cántabra. El éxito de la marcha —a la que acudieron entre 15.000 y 20.000 personas— fue un desafío directo a la UCD. Máxime cuando el senador de Izquierda Democrática, Benito Huerta pronunció un discurso en el que acusaba directamente a UCD y Alianza Popular de haberse decantado del lado del centralismo. La tensión entre ADIC y UCD no dejó de crecer y, mientras la primera exigió que el senador González-Tarrío abandonara el Comité Permanente de la Asamblea de Parlamentarios castellanoleonesa, la UCD respondía que ADIC se convirtiera en partido y luchara en buena lid con las otras fuerzas políticas154.

  1. 2. El empuje de la calle: “Jornada Preautonómica” del 5 de marzo

El Plenario era una excelente plataforma de propaganda para los partidos que no tenían representación en la Asamblea de Parlamentarios. Fueron el PCE y sobre todo los partidos de extrema izquierda los que intentaron dar mayor protagonismo al Plenario y que éste no quedara eclipsado por la actuación de la Asamblea de Parlamentarios.

Sin embargo, fue a principios de 1978 cuando el Plenario decidió lanzarse de lleno a una campaña a favor de la autonomía castellanoleonesa176. Era un momento en que la actividad de la Asamblea parecía paralizada, por lo que el Plenario tomó la iniciativa de convocar una “Jornada por la autonomía de Castilla-León” para el 5 de marzo de 1978. Desde el Plenario se lanzó una proclama para que Castilla y León no quedara atrás en la reivindicación de la preautonomía. Para éste la región de Castilla y León estaba formada por las actuales nueve provincias de la autonomía castellanoleonesa, aunque se dejaba la puerta abierta a Logroño y Santander. Esta definición territorial era la misma que había tenido el Instituto Regional desde 1976. Dada la situación territorial habría que haber dejado las puertas abiertas también a León.

A esta proclama le siguió la publicación de un “Manifiesto de Castilla y León” obra también del Plenario. Dicho manifiesto, hecho público el 19 de enero, sí que contó con el respaldo de la UCD. El ámbito territorial que definía el texto volvía a ser el de las nueve provincias a las que se podían unir Logroño y Santander. En realidad el “Manifiesto de Castilla-León” era una ampliación de la llamada a la jornada regionalista del 5 de marzo.

179 El manifiesto fue firmado por el Plenario de Partidos y Organizaciones Regionales de Castilla y León, Falange Española (Auténtica), Instituto regional Castellano Leonés, Izquierda Democrática, Movimiento Comunista de Castilla-León, Organización de Izquierda Comunista, Organización Revolucionaria de Trabajadores, Partido Carlista de Castilla-León, Partido Nacionalista Castellano-Leonés, Partido Socialista Obrero Español, Partido Socialista Popular, Partido del Trabajo de España, Unión de Centro Democrático y Partido Comunista de España. “Manifiesto de Castilla-León”, AHCCOOCL, Carpeta 1162.

En la provincia de León no hubo ningún acto de celebración de la “Jornada Preautonómica”. La situación en la provincia leonesa se estaba volviendo muy tensa y la cuestión regional era objeto de numerosas discusiones.

El PSP, Izquierda Republicana, Partido Carlista, el GAL y la Alianza Regionalista Leonesa, convocaron unas “Jornadas pro-autonomía leonesa”. En la presentación de dichas jornadas el representante de Izquierda Republicana, Felipe Prieto Suárez llegó a declarar que las potencialidades de León en materias primas y recursos energéticos, podían hacer que los leoneses vivieran «como los jeques de Kuwait»191. Al igual que algunos regionalistas castellanoleoneses, también los leonesistas soñaban con convertir a León en una especie de OPEP dentro del Estado español. El acto central de las jornadas fue un evento folklórico político. Los grupos regionalistas de todas las tendencias hacían una amplia utilización de actuaciones folklóricas para apoyar sus discursos políticos192. El colofón a estas jornadas fue la convocatoria de una manifestación —para el día 18 de marzo— a favor de la autonomía leonesa. A esta convocatoria se sumaron Alianza Popular, Reforma Social Española y Falange Auténtica. Los organizadores intentaron sumar a los parlamentarios leoneses. Sin embargo, la UCD respondía que dicha manifestación prejuzgaba los deseos del pueblo leonés (…) Ni PSOE, ni PCE acudieron a una manifestación que según el MC contó con amplios medios económicos provenientes de la familia Valle.

191 VALDÉS, Alicia, «Hoy se inicia la semana proautonomía leonesa», DdL, 15/3/78, pp. 12-13; «Comienza la semana pro autonomía de León», El País, 15/3/78, p. 17. Ese mismo día la Cámara de Comercio de León mostró su preferencia por l a asociación de León con Asturias y Santander. Para esta Cámara la unión con las nueve provincias castellanoleonesas —descartaban la inclusión de Logroño— supondría la creación de una “autonomía de los pobres” que no convenía a los intereses leoneses, «Hay que valorar una posible integración con Asturias y Santander», DdL, 15/3/78, p. 12.

192 El acto tuvo como oradores a: Moisés Barrientos —PSP—, Felipe Prieto —Izquierda Republicana—, Javier Aguayo —Partido Carlista—, Macario Prieto —GAL—, y José Antonio Pérez —Alianza Regionalista Leonesa—, DÍEZ LLAMAS, David, Proceso Autonómico Leonés, op. cit., p. 104.

Para Crespo Redondo la importancia de las “Jornadas pro-autonomía leonesa” fue evidente. Con ellas el leonesismo pasaba de ser un «movimiento preconizado por minúsculos grupos como el GAL, a una causa abrazada por un partido conservador, con evidente implantación social y una serie de pequeños partidos marginales, tanto de izquierdas como de derechas»196. El 18 de marzo a las siete de la tarde tuvo inicio la primera manifestación leonesista con el lema “por la autonomía y el referéndum de la Región Leonesa”. Durante la marcha se escucharon consignas como “León sin Castilla funciona de maravilla” o “dónde están no se ven las banderas de UCD”. Al final se izó la bandera de León en la Diputación, mientras sonaba el himno leonés, el mimetismo con otras manifestaciones regionalistas también fue evidente en este caso. La asistencia osciló mucho según las fuentes: hasta 20.000 personas los organizadores, 8.000 según Radio Popular y cerca de 4.000 Diario de León. La actitud de este diario hacia la manifestación —a la que calificó de “Pobre petición”— provocó que fueran quemados públicamente algunos ejemplares del periódico. Por el contrario, La Hora Leonesa aún coincidiendo en el número de asistentes interpretó que la manifestación demostraba el deseo de los leoneses de una autonomía para León solo197. Quizás cuantitativamente no fuera una gran manifestación, pero sí había tenido una gran importancia simbólica. Era la primera manifestación regionalista importante en la provincia de León y no precisamente a favor de la unión con Castilla. Las consecuencias de esta movilización repercutieron pronto en la actitud de los parlamentarios leoneses.

Cántabros y riojanos estaban dispuestos a obtener la preautonomía y durante el primer semestre de 1978 trabajaron en esa dirección. Por el contrario, los parlamentarios leoneses se mantenían a la expectativa de cómo evolucionara el desarrollo de las preautonomías.

  1. 1. La cumbre del regionalismo castellanoleonés: Villalar 78.

No habían pasado dos años desde la celebración clandestina del primer Villalar, por apenas quinientas personas, y ya en Valladolid se había celebrado una manifestación pro-autonomía con la participación de 75.000. No es conveniente magnificar el fenómeno regionalista en Castilla y León, pero tampoco minusvalorarlo.

No todo fueron apoyos a la celebración en Villalar de los Comuneros del día de la región castellanoleonesa. El 1 de abril en la localidad abulense de Arévalo, el Grupo Autonomista Leonés y Comunidad Castellana de Segovia firmaron la “Declaración de Arévalo”. Con ésta el GAL y Comunidad Castellana pretendían aclarar el verdadero significado de Villalar.

El 16 de abril en Palencia tuvo lugar la manifestación pro-autonomía que no había tenido lugar el 5 de marzo. Resultó un éxito porque participaron en ella unos 7.000 palentinos. Hubo una nutrida aportación de los municipios, entre los que destacó la representación de Carrión de los Condes. La marcha resultó sin incidentes y en la Plaza Mayor un niño carlista de 15 años leyó un manifiesto firmado por el Plenario de Partidos Políticos de Palencia. El texto siguió con la retórica ya clásica de Castilla y León como región oprimida y explotada, así como la necesidad de obtener la autonomía. El manifiesto estuvo consensuado por todos los partidos palentinos, desde la extrema izquierda hasta AP. Sin embargo, la manifestación no fue unitaria porque el PSOE discrepó con la organización. Parece que ésta negó a los socialistas la posibilidad de enarbolar sus banderas. Esta causa, aparentemente tan nimia, impidió otra vez la total unidad de los partidos en una convocatoria regionalista. La retirada del PSOE propició que los parlamentarios de UCD —Jesús Hervella García, José Luis López Henares y José Luis Alonso Almodóvar— fueran los protagonistas de la manifestación217.

217 «Manifestación por-autonomía», ENdC, 18/4/78, p. 12.

Los grupos leonesistas, encabezados por Ciudadanos de Zamora, llamaron a celebrar el 21 de mayo el “Día Regional Leonés”, en la localidad zamorana de Valorio. Sin embargo, el Gobierno Civil de Zamora prohibió el acto por defectos de forma en la petición de autorización232. Esto provocó la airada protesta de Ciudadanos de Zamora, GAL y Comunidad Castellana, que consideraron discriminatoria esa actitud frente al trato dado a Villalar de los Comuneros.

  1. Las preautonomías frustradas: León, Logroño y Santander

La negativa de Logroño y Santander a incorporarse a la preautonomía castellanoleonesa, unida a la del ministro para las Regiones a conceder a éstas una preautonomía propia, dejó a ambas provincias fuera del proceso preautonómico. Por su parte, los parlamentarios leoneses habían decidido dejar a su provincia fuera de cualquier preautonomía. Estas tres provincias junto con Madrid —que fue excluida el 12 de junio de 1978 por la Asamblea de Parlamentarios castellanomanchegos34— fueron las únicas que quedaron apartadas de las preautonomías implantadas por los gobiernos de Suárez a lo largo de 1978.

El 13 de agosto tuvo lugar la celebración en Cabezón de la Sal del tradicional Día de la Montaña, pero que en 1978 fue rebautizado “Día de la Montaña- Día de Cantabria”. Este cambio debe entenderse como otra conquista del regionalismo cántabro, ya que para éste el término Montaña estaba demasiado vinculado a Castilla38. Ese día el diputado Justo de las Cuevas leyó un comunicado en nombre de la Junta de Parlamentarios. En el manifiesto —leído en el ayuntamiento de Cabezón de la Sal— los parlamentarios cántabros mostraron su adhesión a la consecución de la autonomía para Cantabria. Sin embargo, en el balcón había cuatro significativas ausencias.

Especial importancia tuvo la celebración del “Día de la Rioja” en Nájera. Al contrario que en otras provincias éste sí que fue un día de unidad de todas las fuerzas políticas riojanas.

52 Entre las fuerzas organizadoras estuvieron: Partido Carlista, PCE, Falange Auténtica, Izquierda Democrática, ORT, PSOE, PTE, UCD, CCOO, CSUT, Sindicato Unitario, UGT, USO, Amigos de La Rioja, Colectivo Autonomista Riojano, Coordinadora de Recogida de Firmas por la Autonomía de La Rioja, mostraron su adhesión AP y LCR.

  1. La estructuración regional de los partidos en Castilla y León

158 «El PSOE hacia el Primer Congreso Regional de Castilla y León», ENdC, 2/8/77, p. 3; y «Reuniones

regionales del PSOE, I.D. y P. Carlista», ENdC, 18/10/77, p. 5.

Fuerzas como los carlistas habían configurado su organización regional en Castilla y León desde antes de las elecciones de junio de 1977203.

203 En octubre de 1977 dentro del Consejo Federal del Partido Carlista existían las secretarias general es de Cantabria, La Rioja, así como de Castilla y León —que ocupaba el vallisoletano Eufemio Díez-Monsalve Giménez—. RPP, Protocolo 50.

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