La Navarra del primer tercio del siglo XX, en 16 fotografías inéditas (2016)

Diario de Noticias (Navarra)

01/06/2016

El Archivo exhibe un singular recorrido fotográfico que recoge vistas de Pamplona, encierros o infraestructuras en construcción

PAMPLONA. El Archivo Real y General de Navarra inaugura en el mes de junio una nueva microexposición con una selección de fotografías de José Martínez Berasáin, fotógrafo aficionado nacido en 1886 y muerto en 1960.

Las fotografías recogen vistas de la ciudad de Pamplona, encierros y corridas de toros durante las fiestas de San Fermín, infraestructuras capturadas en pleno proceso constructivo, modernos medios de locomoción en contraste con trabajos de la antigua vida tradicional, y evocadoras vistas de localidades y de santuarios navarros.

En 2015, Javier Ochoa Martínez, nieto de José Martínez Berasáin, entregó en donación al Archivo de Navarra el singular conjunto fotográfico de su abuelo para garantizar su adecuada conservación y difusión. El material estaba formado por 400 fotografías, una cámara fotográfica ICA Toska 330, con tres chasis de placas, disparador y funda de cuero, un trípode, una reproductora y varios catálogos de material fotográfico.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante los meses de junio, julio y agosto en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra. Los horarios de visita son de lunes a viernes de 8.30 a 14.30 horas y de 17.00 a 20.00 horas, y los fines de semana y festivos de 11.00 a 14.00 horas.

José Martínez Berasáin (1886-1960), casado con Ramona Erro, padre de nueve hijos, fue en su faceta profesional director del Banco de Bilbao en Pamplona, además de presidente del consejo de administración de El Pensamiento Navarro y procurador en Cortes durante la V y VI legislatura. También fue una destacada personalidad carlista, miembro notorio de la Comunión Tradicionalista. Durante la Guerra Civil Española formó parte de la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra.

Entre las aficiones de José Martínez Berasáin destaca su pasión por la fotografía, una faceta hasta ahora desconocida para el gran público. José Martínez Berasáin fue un fotógrafo aficionado en una época en la que cualquier acercamiento a este arte requería de grandes dosis de habilidad y pericia, de profundos conocimientos sobre la técnica y los procedimientos necesarios para el montaje, captura y procesado de la imagen, ha destacado el Gobierno navarro en un comunicado.

Se desconoce cuál fue su formación en este ámbito, salvo los datos indirectos que ofrece su cuaderno manuscrito de fórmulas fotográficas o sus catálogos de material fotográfico. También se desconoce cómo se produjo su acercamiento a la fotografía, si bien la aparición de las placas secas de gelatinobromuro y la creación de una importante industria fotográfica fue la excusa para que muchos amantes de la fotografía se lanzasen en aquella época a la creación de sus propias fotografías.

De hecho, ha remarcado el Ejecutivo foral, la Pamplona del primer tercio del siglo XX contaba con una sólida presencia de fotógrafos profesionales y un incipiente grupo de fotógrafos aficionados que empezaban a colaborar con asociaciones como la Biblioteca Católico Propagandística a través de su conocida revista La Avalancha, entre cuyas fotografías se encuentran algunas enviadas por José Martínez Berasáin.

EL FONDO FOTOGRÁFICO

El conjunto de fotografías de José Martínez Berasáin permite recorrer sus ámbitos vitales. Momentos como las estampas familiares en multitud de escenarios, sus celebraciones, excursiones y paseos por diversos rincones de la geografía Navarra, ámbitos cercanos como los artículos religiosos de la tienda de la Bajada de Javier, en Pamplona, que se representan en muchas de las fotografías.

El fondo fotográfico también contiene imágenes como los encierros y las corridas de toros en Pamplona durante las fiestas de San Fermín, las romerías a Santa María de Ujué, santuarios como San Miguel de Aralar, el castillo de Javier, la colegiata de Roncesvalles o la catedral de Pamplona, al igual que vistas insólitas de varias localidades navarras.

La vida rural tradicional también aparece representada con instantáneas de trabajos agrícolas y ganaderos. En contraste, destacan también las fotografías que reflejan el progreso industrial y constructivo de la Navarra del primer tercio del siglo XX, con imágenes de infraestructuras viarias, puentes y carreteras, ferrocarriles, automóviles o incluso barcos de gran tonelaje en alguna escena portuaria.

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