Alfredo Brañas: apropiación indebida

alfredo-branasEl Federal

Una vez más, y son muchas, algún partido, organización o grupo social lanza una ofensiva mediática a fin de convencer a la opinión pública de que un personaje, una idea, una forma de entender la sociedad o la política es de cosecha propia. ¡Estamos acostumbrados!. Desde hace años la derecha española y con ella personajes, a veces siniestros, buscan caminos retorcidos a fin de proclamar que esto o aquello son ideas trabajadas por uno mismo, silenciando al mismo tiempo los verdaderos orígenes de la misma. Escribimos de Alfredo Brañas Menéndez gallego coruñés, que presentó, en la segunda mitad del siglo XIX un camino social y político tan novedoso para Galicia, que fue seguido de una u otra forma por toda clase de personas e instituciones que trabajaron por una Galicia más moderna y democrática.

Brañas es el creador de la teoría del regionalismo gallego. Es un líder de fuerte personalidad, en torno al cual fue desarrollándose un movimiento que se inicia prácticamente con la obra de Antolín Faraldo. Es el apóstol de un ideal que, al lado de Murguía (esposo de Rosalía de Castro) , comenzó a crear y a concebir la estructura de una teoría social y política. Era un gran orador y un escritor muy ágil y muy prolífico en el que el pensamiento y la forma tienen un sentido didáctico, y una intención ideológica muy concretas. Excepcional maestro en la Universidad compostelana, en la tribuna, en todos y cada una de los momentos de su vida pública. El infortunio de la sociedad gallega fue que Brañas solo vivió cuarenta años, cuando estaba en la cima intelectual y política, liderando una sociedad que buscaba una salida a tantos años, siglos, de caciquismo, falta de libertad y de justicia. Fue en el año 1889 cuando publica en Barcelona, “El Regionalismo”, como estudio sociológico, histórico y literario, que fue aceptado por todos los sectores del galleguismo de la época.

Es comúnmente aceptada por la historiografía gallega, la división de la historia del galleguismo en tres grandes etapas, la primera llamada provincialista, que arranca a comienzos de la década de los treinta del siglo XIX. La segunda se corresponde con el regionalismo que abarcaría desde 1886 hasta 1915, con tres tendencias claras: el regionalismo liberal representado por la figura de Manuel Murguía; el regionalismo de origen carlista simbolizado por Alfredo Brañas e un regionalismo federalista con Aurelio J. Pereira. La tercera etapa será la nacionalista, que arranca en 1916 con el nacimiento de las Irmandades da Fala, donde trabajaron muchos carlistas herederos de Brañas, y que, años después, tendrá en Castelao un referente fundamental. Brañas agrupó a los regionalistas vinculados a la Universidad Compostelana y siempre abogó por la descentralización, gobierno interior de las regiones y sistemas federativos. Tenemos pues que la figura de Brañas se inscribe en la segunda mitad del siglo XIX, en pleno auge del regionalismo, del que será un de sus principales teóricos y que sirvió para que el nacionalista Cambó, reconociera haberse inspirado en la obra de Brañas.

La función ideológica que juega el regionalismo, teoría de moda en este tiempo, por parte de Brañas lo acerca cada vez más al Carlismo en un doble sentido. Por una banda no debemos olvidar que la construcción de un estado centralizado en España es obra del liberalismo, aunque el proceso venga de más atrás. Bajo este punto de vista la reivindicación regionalista en manos católica-tradicionalista tendría la virtualidad de servir de dardo contra la asfixia económica que, según ellos, suponía el centralismo liberal para as regiones históricas. La teoría brañista está basada en la historia de Galicia y en las nuevas corrientes del derecho y de la economía, que expresa en sus obras; El Regionalismo. Estudio sociológico, histórico y literario, La crisis económica en la época presente y la descentralización regional, y las Bases generales del Regionalismo y su aplicación en Galicia, inspiradas en las Bases de Manresa.

Para él, Galicia es, desde los tiempos, un país independiente dentro de la nacionalidad española, que a pesar de estar dominado sucesivamente por pueblos del norte y sur de Europa, conserva la fisonomía especial de los pueblos celtas y suevos que constituyen la personalidad, el carácter y el tipo esencial de los gallegos.

Brañas cuanto más se acercaba al Carlismo más afondaba en su teoría del regionalismo en Galicia, al mismo tiempo que desarrollaba una intensa actividad de liderazgo social y político en Santiago y, en general, en toda Galicia. Su ideología se configura como una adaptación del catolicismo al galleguismo, evolucionando hacia el Carlismo de la época. En este aspecto, participa de un movimiento más amplio que se desenvuelve tras el cierre definitivo de la travesía insurreccional para el Carlismo en 1876.

La primera manifestación católica-galleguista destacada se detecta en la publicación de “El Regionalismo” en 1885 por Brañas. Al lado de este personaje actúa en Santiago un importante núcleo de personalidades que giran alrededor de centros católicos y regionalistas, como Salvador Cabeza de León, Barcia Caballero, Ricardo Martínez, dentro de un numeroso grupo de profesores universitarios, junto a ellos mencionaremos a dos grupos, uno de Tui, comandado por Lago González y Florencio Cerviño, y otro en Lugo, alrededor del semanario, escrito totalmente en gallego, “A Monteira”.

Alfredo Brañas consideró a la literatura como su preciado camino, pero un camino de compromiso social, muy valorado y admirado por Valle Inclán, valga como ejemplo esta estrofa de su poesía civil

¡Érguete galego! ¡Érguete e anda!
¡Como en Irlanda! ¡Como en Irlanda!

lEsta fue considerada como la más sonada estrofa de poesía civil, como símbolo del prestigio que tenía en círculos compostelanos y regionalistas, del profesor de Economía Política de la Universidad de Santiago. Alfredo Brañas, regionalista y carlista de pro, a quien mucho admiró Valle Inclán. Brañas entra también en la retórica agraria de tono combativo, un tema ampliamente reiterado: el parentesco de la rebeldía gallega que se relaciona con la realidad rebelde de la lucha interminable del vecino irlandés.

Así era Alfredo Brañas nacido en 1859, estudiante en Santiago de Bachillerato primero y Derecho después, trabajador desde muy joven para ayudar a la familia, alternando con artículos periodísticos, ejercicio de la abogacía, concejal en Santiago, participante en la creación de la Asociación Regionalista Gallega, colaborador en periódicos santiagueses como “El Eco de Santiago”, “La Gaceta de Galicia”, “El Pensamiento de Galicia” o “La Patria Gallega”, o en la dirección de “El Libredón”, consigue la cátedra de Derecho Natural en Oviedo, luego la de Economía Política y Hacienda Pública en Santiago donde permanecerá hasta su muerte, realizando actividades académicas, literarias, políticas y cívicas en defensa de Galicia.

Demócrata por temperamento y abierto a la discusión pública de las ideas, defensor incluso de ideas totalmente opuestas a las mantenidas por el sistema liberal establecido. Brañas luchaba por sus principios con la palabra y la acción, pero siempre con el máximo respecto para todos los dogmas y doctrinas.

La inmensa personalidad y gran formación de Brañas tuvieron como resultado una constante acción cívica, social y política , llevándolo a ser líder indiscutible del regionalismo gallego, en el propagandista de unos ideales y en un polemista difícil de vencer. Pocas veces un movimiento político logra situarse ante los medios de comunicación social con la eficacia con que supo hacerlo Brañas: dotado de excepcionales condiciones para la elocuencia y el periodismo, para la comunicación poética de tipo popular, consciente de la oportunidad que tiene la palabra oral y la escrita en cada momento y en cada circunstancia, dio al regionalismo gallego una actualidad y un impacto que los precursores no supieron. En sus escritos explica la idea de que el problema de las formas de gobierno es accesorio para su concepto de regionalismo, este será uno de los puntos clave del pensamiento político desarrollado por Brañas y servirá para justificar, entre otros, su progresivo acercamiento al Carlismo.

El poco tiempo de su vida pública no le permitió concluir su obra, fallece en 1900, pero en ese corto período consiguió pasar las ilusiones de un pequeño grupo regionalista a un movimiento político liderado por el Carlismo de más vastas dimensiones y de mucha mayor eficacia social y política, vinculando a la misma a instituciones universitarias, científicas, recreativas y culturales.. Pi y Margall, en un discurso pronunciado en un teatro santiagués en 1892, hablando de la teoría regionalista de Brañas, indicó que lo escrito por este está motivado “por le amor ilimitado, sincero y casi idolátrico que tiene a su hermoso país”. Este amor desmesurado que los gallegos tenemos por nuestra tierra, lo puso Brañas de manifiesto en múltiples ocasiones, poniendo a nuestro idioma como bandera por la tierra y por sus gentes.

Curros Enríquez y Castelao, dos de los hombres más importantes de la historia gallega, nada proclives al Carlismo, escriben que “Brañas reúne excepcionalísimas y admirables condiciones, gallardo, continente, vasta ilustración, palabra abundante y persuasiva, imaginación poderosa, fe y entusiasmo en la causa que defiende, incansable voluntad, todo en fin, cuanto puede hacer de un hombre un ser providencial, un elegido de Dios para iniciar una época y empujar a la sociedad por el camino de la civilización”,por parte del primero. Mientras que Castelao le llamaba “gran patriota y hombre extraordinario”.

No me resisto a finalizar sin reproducir unas estrofas de un “Himno galego”, escrito por Brañas y musicado por Luis Taibo, poco conocido y que pone de manifiesto el amor y la fuerza de su trabajo por Galicia:

Casta dos celtas ¡esperta axiña! Cantai galegos, o himno xigante
¡ergue do fango da escravitú! dos pobos libres, dos pobos grandes
Pátrea da ialma, teus ceibes cantos cantai galegos, a idea santea
enchen o mundo de norte a sur. da indepenza da nosa Pátrea.
Dos meus pasados bendita terra,
Nai amorosa da miña nai
creva as cadeas que te asoballan
e cingue a croa da libertá.

Valgan estas líneas para poner a Brañas en el contexto social y político que le corresponde, lejos de las veleidades usurpadoras de grupos de distinto pelaje político y social. Carlista por convicción profunda que pone su vida, su profesión y sus ideas en el camino de trabajar por la libertad, el trabajo y la justicia de todos los gallegos en nuestra tierra.

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