Prólogo de Rodolfo Izal a “El pensamiento cristiano de Don Javier de Borbón Parma” (1997)

1997PensamientoCristiano

En la pared de mi habitación había uno de esos carteles que usamos los jóvenes parar adornar y que tanto suelen (o solían) molestar a las madres. Es un paisaje urbano dibujado, con una tapia en el centro y en ella una pintada callejera que rezaba: ¡Señor presidente: lo que es nuestro no hay razón para pedirlo: dénoslo!

Creo no equivocarme si digo que esa era una central preocupación y “profundo anhelo” de D. Javier de Borbón Parma en todos los aspectos de la vida. En lenguaje político, el hablaría de “devolver al pueblo su soberanía”. ¿Era en D. Javier esta motivación de lucha más fuerte y más importante en su vida que la reivindicación de su derecho a la corona de España? En cualquier caso, parece que tenía más amigos entre los republicanos que entre los monárquicos no carlistas.

De aquí se desprende otra constante en la vida de esta persona integral: la persecución sufrida por D. Javier por parte de los poderes centralistas y prepotentes, en especial, los gobiernos fascistas de Alemania y España.

No cabe duda de que D. Javier tenía dos guías claves en su vida: Dios y el Pueblo; y que supo entrelazarlas formando el horizonte de su pensar y su actuar. De sus legados se desprende que Dios no es mágico, sino real; no es etéreo, sino concreto; no sólo es adorable, sino practicable. Y es que la fe no es sólo creer, sino poner en practica aquello en lo que se cree.

De sus años de servicio, lucha y entrega se desprende que el Pueblo no es el esclavo de ninguna autoridad, ya sea está política, económica o religiosa, sino el protagonista de su liberación; que el Pueblo no tiene que pagar siempre su vida con miseria y miedo, sino que es el verdadero destinatario del mensaje de vida de Jesús de Nazaret; que el Espíritu de Dios no anda enjoyado y con faldones púrpuras en ciudades eternas, sino que pulula entre los pobres alimentando e impregnando al Pueblo en su organización.

Es por eso que D. Javier no calló ante las posturas cómplices de las jerarquías eclesiásticas cuando éstas protegían y/o colaboraban con el tiránico régimen franquista, y denunció a la iglesia herética que se compromete con los poderes del dinero. Es por ello que D. Javier encontró en el Evangelio la solución a la gran crisis de valores en Europa.

Por eso fue conciliar.

Don Javier de Borbón Parma fue Pueblo organizado.

Gracias al amigo Javier Onrubia Rebuelta por dejarnos leer esta tautológica verdad. Sirva de ejemplo.

Rodolfo Izal Elorz. Carlista.

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